Deshaciéndonos de las viejas cintas
El otro día mi madre se puso a hacer limpieza y sacó la enorme caja donde teníamos guardadas y olvidadas las cintas o cassettes de audio para meterlas en bolsas y tirarlas. Al principio me quedé un poco bloqueado: ¿cómo vamos a tirar tantas horas de música que tanto dinero y esfuerzo nos costó grabar? Pero la respuesta está clara: es inútil mantener tanto material en ese formato, pues ya hasta el coche lee CD e incluso mp3, y de hecho ahora mismo donde más música escucho es en el ordenador. Ya no nos sirven, sólo ocupan espacio.
Tengo claro que tarde o temprano las cintas de video seguirán el mismo camino, probablemente incluso las originales. Cada vez que me entran ganas de volver a ver una película que sé que tenemos me paro a pensar en que ahora el VHS es un formato anticuado y con pocas virtudes (predominio del formato 4:3, pérdida de calidad de imagen y sonido conforme al paso del tiempo –es un formato que se degrada muy rápido-, etc.) y casi siempre termino bajando la misma película en divx (a ser posible en VOS) o, si me gusta mucho como para tenerla en condiciones, comprándola en DVD. Uno no deja de sentir cierto pesar ante tanto arte pudriéndose en nuestras estanterías, pero es obvio que ya no sirve para mucho y tendremos que renovarlas. Hasta las numerosas cintas de Babylon 5, que me costaron años y muchos favores conseguir, hace años que acumulan polvo como objetos inútiles que son. Y el reproductor de video no recuerdo cuándo fue la última vez que lo usé, porque ya me harté de las grabaciones de madrugada (Urgencias, El Ala Oeste, etc.) y me pasé a Internet, donde está todo al alcance de la mano con rapidez y calidad.
Algunos ponen el grito en el cielo con la llegada del Blue-Ray, pero no se alarmen ustedes, que esto no terminará con el DVD, sino que es como una versión más moderna del mismo y además lo que tengamos en DVD seguirá valiendo. Pero eso no me quita la sensación de que en un lustro o una década el capitalismo desenfrenado al que se nos induce y la rapidez con que avanza la tecnología nos traerá otra cosa (3D, por ejemplo) que nos obligará a empezar otra vez desde cero con nuevos aparatos y formatos.