28-10-09

Harry Potter y el Príncipe Mestizo

Categorías: Cine

 

Harry Potter and the Half-Blood Prince, 2009, EE.UU.
Género: Fantasía, aventura.
Duración: 153 min.
Director: David Yates.
Escritores: Steve Kloves, J. K. Rowling (novela).
Actores: Daniel Radcliffe, Ruper Grint, Emma Watson, Jim Broadbent, Michael Gambon, Maggie Smith, Alan Rickman, Julie Walters, Mark Williams, Bonnie Wright, Helena Bonhan Carter, Tom Felton, Evanna Lynh.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración:
Lo mejor: Jim Broadbent.
Lo peor: Todo lo demás: dirección, guión, actores jóvenes, música…
El título: Me niego a emplear la horrorosa traducción El misterio del príncipe que se sacaron de la manga los de la editorial en español y patéticamente han mantenido los de la distribuidora.

* * * * * * * * *

¿Pero esto qué es? ¿Por qué cuando la saga debe ir a más, siguiendo las novelas, va a menos? ¿Por qué los directivos y productores tienen tanta fe en un guionista (Steve Kloves) que no consigue rascar más allá de la superficie y un director (David Yates) al que (como al elegido en las primeras entregas, Chris Columbus) le falta muchísima maduración? Así, mientras La Orden del Fénix se salvó por los pelos aquí los fallos de aquella han ido a más y consiguen que Harry Potter y el Príncipe Mestizo sea un despropósito, el peor capítulo de la serie cinematográfica. Y aún así contarán con el mismo equipo para el último episodio, que para colmo ha sido dividido en dos. ¿Por qué, por qué después de este fiasco siguen manteniendo a los mismos realizadores? ¿Sólo ven la taquilla, no son conscientes de cómo cala la adaptación entre el público?

Hay tanto de lo que quiero quejarme que no sé ni por dónde empezar. Como indicaba la cinta ofrece un retroceso en vez de un progreso lógico, tanto en la forma como en el contenido.

La historia de la novela correspondiente (bastante interesante teniendo en cuenta que la saga literaria es poca cosa más allá de un entretenimiento decente) se sigue sólo por encima, omitiendo todo lo jugoso, y lo que podría haber sido una cinta oscura y espectacular resulta una bobada de amoríos juveniles: Hogwarts es un putiferio constante donde no parece haber peligro alguno. Se alargan demasiado cosas obvias, se dan rodeos absurdos, se repiten las mismas ideas constantemente (¿de verdad hace falta recalcar situaciones tan obvias como la atracción entre Ron y Hermione, de verdad hay que sacar un plano de Malfoy en cada escena para que sepamos que está tramando algo?). En resumen, se opta por un tono demasiado adolescente donde falta una historia tangible, una narración sólida que exprimiera toda la aventura y los misterios latentes en la novela.

La anterior entrega fue convertida en una comedia tontorrona pero al menos no recortaba nada realmente importante, gozaba de buen ritmo y tenía numerosos instantes dignos de mención, pero en ésta se avanza a través de escenas inconexas e incoherentes. Las injustificables dos horas y media de metraje se hacen eternas, y por fin, cuando llegamos al tramo final, de gran fuerza y espectacularidad en el libro, todo sucede de forma tan rápida y superficial que sólo queda soltar un “¿y ya está, tantos minutos para tan poca cosa?”.

A parte de los negligentes recortes en la trama hay un agujero de guión notable: no sé por qué tanto empeño en el recuerdo del profesor Slughorn (un estupendo Jim Broadbent) si es irrelevante para la historia, pues es exactamente lo que Dumbledore está haciendo y dicha información no supone revelación alguna ni es una pista que permita hallar los objetos (sobre los que no se explica casi nada, pues toda esa parte por desgracia se salta). Y por favor, que alguien me explique el sentido de la escena del ataque a la Madriguera, un drástico e innecesario cambio respecto al original. Y qué penosa la escena revelación del Príncipe Mestizo: “¡Yo soy el príncipe, síii, enfócame más de cercaaa por si alguien no se ha enterado todavíaaa!”.

El mediocre director ya se notaba limitado en La Orden del Fénix, pero aquí anda perdidísimo. La cinta está rodada de forma tan plana e impersonal que parece un telefilme de alto presupuesto. Todos las escenas se ruedan de la misma forma: planos medios (algunos demasiado alejados) y fijos y actores inertes recitando diálogos sin chispa. Y ésa es otra: no sabe dirigir a los actores. ¿Pero en qué cabeza cabe que una escena se puede construir con tipos que se quedan de pie balbuceando tonterías? ¿Dónde está el dinamismo, la vida? Es una de las superproducciones peor rodadas que he visto en mi vida.

Hablando de superproducción, volvemos a lo de que parece un retroceso en vez de un avance: los efectos especiales se me antojan bastante inferiores a los de las anteriores películas, de hecho el presupuesto parece ser la mitad que antes, pues no hay nada espectacular, no se encuentra ninguna imagen o escena que sorprenda o emocione por su grandeza visual. Incluso en momentos clave falla: la mítica parte de la cueva y el posterior ataque a Hogwarts son trasladados de forma tan aburrida, tan insípida… y por desgracia no hay más instantes remarcables en este relato.

Un aspecto que me duele mucho, otro error que se arrastra desde La Orden del Fénix y seguirá así hasta el final de la saga, es que el compositor de la banda sonora es totalmente inadecuado: Nicholas Hooper proporciona una partitura vergonzosamente mediocre. ¡Con todos los grandes músicos que podían haber elegido! ¡Qué gran error fue pasar de Patrick Doyle!

Y por último una breve nota sobre los actores. Como es habitual destacan los adultos, pero lamentablemente estas grandes figuras desaparecen en los recovecos de este relato insulso y se les desaprovecha totalmente (en especial a los siempre impresionates Alan Rickman y Michael Gambon), exceptuando al ya citado Broadbent, que sobresale aún más porque está rodeado de críos incapaces de la más mínima expresión (Daniel Radcliffe en concreto resulta incluso una presencia molesta).

Pues nada, lo que ocurre más de la cuenta en Hollywood: qué poco se cuidan a la hora de tratar de conseguir buenos resultados artísticos, cómo se nota que solo importa la pasta.

27-10-09

El enigma de otro mundo

Categorías: Cine

 

The Thing from Another World, 1951, EE.UU.
Género: Misterio, Ciencia-ficción.
Duración: 87 min.
Director: Christian Nyby.
Escritores: Charles Lederer, John W. Campbell (relato).
Actores: Margaret Sheridan, Kenneth Tobey, Robert Cornthwaite, Douglas Spencer, James Young, Dewey Martin, Robert Nichols, Williams Self, Eduard Franz.
Música: Dimitri Tiomkin.

Valoración:
Lo mejor: Personajes, diálogos.
Lo peor: Algunos apuntes de guión extraños, un tramo final que pierde algo de fuelle.
Mejores momentos: El intento de quemar a la criatura.

* * * * * * * * *

La primera adaptación de Who was here? (Quién anda ahí, 1948), relato de John Campbell que luego explotó John Carpenter de forma magistral (La cosa, 1982), es una cinta de la década de los cincuenta que muchos consideran una obra de culto de la Ciencia-ficción. Yo no la alabaría tanto, pero sin duda me parece una buena película incluso contando con algunos fallos remarcables.

Estamos ante una narración de misterio tratada desde una perspectiva que hoy día se echa de menos: priman los personajes y la trama cuenta algo tangible. Así nos encontramos con un grupo de caracteres extremadamente sólido y denso en el que pesar del amplio número de individuos todos muestran una personalidad fuerte y compleja y se mueven por el relato de forma lógica con respecto a la misma. Hay sin embargo algún detalle negativo, y es que sorprendentemente, a pesar del cuidado en ofrecer una trama realista desde una perspectiva racional y científica, la cinta toma un posicionamiento ideológico demasiado anclado en los 50: es extremadamente conservadora, ensalza la figura del héroe militar activo y poco reflexivo por encima de la del científico, a quien se le describe como demente y arrogante sin moral ni límites que causa más males que bien.

Otros detalles que desentonan en un conjunto bastante maduro es la proliferación de chistes incluso en momentos donde no resultan creíbles, un epílogo (el periodista soltando un grandilocuente discurso) que no sé qué demonios pinta ahí y alguna cosa un tanto cutre como ese periodista que se queja de que no tiene oportunidad de hacer una foto del ente cuando se ha quedado parado delante de él en innumerables ocasiones.

La narración se desarrolla con un ritmo muy correcto, y más teniendo en cuenta que es una obra de diálogos, de interacción de personajes, y no de acción ni efectismos tecno-científicos. Sin embargo el tramo final pierde parte de la fuerza que mantenía en el resto del metraje, haciendo que el conjunto se resienta al no ofrecer un desenlace digno de recordar. En cuando al estilo, al contrario que la de Carpenter, obviamente por las limitaciones de la época se opta no por el terror visual, sino más por la aventura y supervivencia con vetas de misterio.

Y para finalizar, decir que la cinta goza de una dirección (acreditada a Christian Nyby, aunque se cree que el mítico Howard Hawks hizo gran parte del trabajo) apañada aunque con algunas irregularidades (el clímax es algo cutre, perdonable por ser de la época, pero por el contrario el primer intento de quemar a la criatura es espectacular), y los actores están francamente bien.

Para amantes del género que no hacen asco a algunas ingenuidades y limitaciones de aquellos tiempos y que esperan algo de contenido y no sólo huecos malabares visuales.

17-10-09

Ágora

Categorías: Cine

 

Ágora, 2009, España.
Género: Drama histórico.
Duración: 126 min.
Director: Alejandro Amenábar.
Escritores: Alejandro Amenábar, Mateo Gil.
Actores: Rachel Weisz, Max Minghella, Oscar Isaac, Ashraf Barhom, Michael Londsdale, Rupert Evans, Richard Durden, Sami Ramir, Manuel Cauchi.
Música: Dario Marianelli.

Valoración:
Lo mejor: Aspecto visual arrebatador. La interpretación de Rachel Weisz.
Lo peor: Ligeramente superficial, predecible y a veces hasta aburrida. El doblaje que le ponen a Weisz.
Mejores momentos: Las revueltas iniciales seguidas a través toda la ciudad.

* * * * * * * * *

No era una preferencia en mi agenda, pero estamos con lo de siempre: tarde o temprano acabo viendo la película de la que todos hablan, más por curiosidad que por la esperanza de obtener buen cine. No esperaba una maravilla, y de hecho es una obra de contenido algo irregular, pero está lejos de ser una mala historia y tiene una factura inmensa.

Visualmente es sublime, espectacular como solamente cabría esperar de una superproducción de Hollywood. Pocas veces un presupuesto (no excesivo: poco más de cincuenta millones de euros) ha sido usado tan sabiamente: las imágenes de ciudades son perfectas, totalmente creíbles, sin duda lo mejor que se ha visto hasta la fecha en el género. Sin embargo le sobra algún plano aéreo (vaciles innecesarios) y sobre todo la manía de sacar a la Tierra desde el espacio (secuencias que no aportan nada). El vestuario, decorados y demás atrezo son perfectos también y ofrecen una visión precisa, detallada e impresionante de la época.

En guión (historia, personajes, desarrollo de la narración) flojea un poco. La cinta me ha resultado muy simplona en todos esos aspectos y equivocadamente poco ambiciosa. Todos los personajes son arquetipos muy vistos, de todos se esperan determinados comportamientos que finalmente dan. De estos solo cabe destacar la excelente labor de Rachel Weisz, aunque maltratada por un doblaje que no le hace justicia. Con la trama sucede lo mismo. Todo se desarrolla de forma demasiado típica, así que todo se ve venir, nada resulta sorprendente, intenso ni sobrecogedor. Es una de esas cintas en las que identificas a cada tipo de personaje de un vistazo y puedes preveer sus destinos, en la que prácticamente se puede conocer de antemano qué escena vendrá a continuación y cuál después de aquella. También cabe indicar que mientras algunos momentos clave no dan la talla, como la insípida destrucción de la biblioteca o la fría muerte de Hipatia, demasiado poetizada en plan hollywoodiense (en realidad fue arrastrada, lapidada, descuartizada…) otros sí están muy logrados, pero de nuevo es por más por la calidad de la producción que por la del guión: las revueltas iniciales son notablemente espectaculares, pero porque están bien rodadas.

Ágora es obviamente una crítica a la religión (aunque no pone a ninguna peor que a otra, por más que los cristianos se empeñen en verlo así). Como bien indica las religiones son el foco principal de ignorancia y fanatismo de las sociedades humanas; incluso los filósofos (científicos y grandes pensadores) que se vuelven religiosos fácilmente pueden perder su humanidad e interés por el conocimiento, se pueden vender a la conquista del pueblo a base de la Verdad Suprema que sigue la secta correspondiente (falsa, maniquea, machista y demás mierdas, siempre destinada a lavar cerebros y a someter). La única que está por encima de todo eso es Hipatia, que se mantiene a parte de conflictos absurdos. Con ella y su postura se defiende que bajo el prisma de la ciencia todos somos iguales, se alega que solo la razón es el camino que nos aleja del peligro que supone la falta de conocimientos sobre el mundo que nos rodea y la proximidad de las sectas.

Sin embargo opino que el análisis y la crítica ofrecidos se quedan demasiado en la superficie de un pastel muy jugoso. La cinta se limita a mostrar el exponente máximo del fanatismo religioso (guerras, linchamientos y un poco de control intelectual –se ataca el conocimiento, pues pensar nos aleja del lazo de la religión-…), cuando hay muchísimos matices no tan evidentes pero igualmente peligrosos que podrían haber sido tratados. En otras palabras, la película es muy facilona. Sin embargo creo que obras así hacen mucha falta, que joder, tras varios milenios de civilización supuestamente moderna seguimos soportando las religiones. Me alegro de que Alejandro Amenábar se atreviera con un tema tabú y que además tenga éxito. Y también hay que celebrar que por primera vez el cine español ofrece una superproducción que da la talla, aunque como he indicado más en el continente que en el contenido.

07-10-09

Malditos Bastardos

Categorías: Cine

 

Inglorious Basterds, 2009, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 153 min.
Director: Quentin Tarantino.
Escritor: Quentin Tarantino.
Actores: Diane Kruger, Brad Pitt, Christoph Waltz, Eli Roth, Mélanie Laurent, Michael Fassbender, Daniel Brühl, Til Schweiger, Gedeon Burkhand.
Música: Varios.

Valoración:
Lo mejor: Dirección (el manejo de la tensión es sublime), montaje, fotografía y sobre todo parte del reparto (Christoph Waltz y Diane Kruger principalmente).
Lo peor: Es demasiado larga, a veces la narración parece descentrada y tiene algunas lagunas de guión bastante grandes.
Mejores momentos: El primer episodio; King Kong; cuando Landa, conociendo el complot, se lo restriega en cara a los sospechosos (hablando italiano, soltando pistas descaradas…); la comida de Shosanna con Landa…

* * * * * * * * *

Quentin Tarantino es uno de esos directores a los que uno va a ver aunque sus últimas producciones no le gustaran, porque es sinónimo de valentía, riesgo e indiscutible calidad técnica. Con su peculiar forma de tratar las historias, sus constantes referencias al mundo del cine y su reconocible sentido del humor y de la violencia se ganó ya con su primer largo (Reservoir Dogs) un estatus de culto que mantiene y engorda con cada nueva producción y con el que es capaz de remover todo el fandom cinematográfico hasta cuando se tira un pedo. Incluso es bien recibido por los críticos a pesar de los excesos, paranoias y altibajos de sus obras.

Malditos Bastardos es cien por cien Tarantino. Narración por capítulos, relatos entremezclados, larguísimas conversaciones, personajes estrafalarios y carismáticos, situaciones casi surrealistas, violencia (esta vez demasiado explícita) y humor macabro. La escenificación es brillante, con una planificación exquisita del progreso de la conversación y una puesta en escena casi perfecta (tiene algunos tics, como la manía de centrarse en nimiedades como las cerillas o la comida), y con ella consigue introducirnos de lleno en un ambiente de gran inquietud y tensión donde esperamos el fatídico desenlace de cada escena con gran expectación. Unas excelentes labores de fotografía (Robert Richardson) y montaje (Sally Menke) son elementos cruciales para obtener tan buenos resultados, aunque la ambientación (vestuario, decorados) también es más que correcta.

Pero no todo es alucinante en los apartados técnicos, pues falla la banda sonora. Tarantino se empeñó en que sonara Ennio Morricone, y como no pudo obtener su presencia incluyó temas de distintas obras del mítico compositor. Pero la selección no es la adecuada y el uso de los temas falla, pues la música suena muy ajena a las imágenes en numerosas ocasiones y además hay veces en las que las secuencias parecen construidas adrede para meter un corte concreto, quedando estas como mini-videoclips que interrumpen la narración de forma algo tosca.

La parte actoral es espectacular. Salvo Brad Pitt, que no termina de convencerme, pues a pesar de sus enormes papeles recientes (Quemar después de leer por ejemplo) se me antoja aquí algo forzado, sobreactuado, el resto del reparto cumple sobradamente, aunque es ineludible citar algunos miembros concretos por sus impresionantes labores. La joven Mélanie Laurent se desenvuelve de maravilla, pero destacan aún más la sublime interpretación de la alemana Diane Kruger, de quien siempre había pensado que era únicamente otra anoréxica más, y la del austriaco Christoph Waltz, un artista con larga experiencia en su país natal pero hasta ahora desconocido en el cine hollywoodiense. En manos de Waltz está Landa, un personaje que debe pasar directamente a los anales de la historia del cine: oscuro, terrorífico y con unas técnicas de interrogatorios psicológicos desquiciantes que ofrecen algunas de las mejores escenas de la película (el prólogo o la comida con la chica, sobre todo).

Pero la cinta también tiene algunos aspectos negativos realmente notables. Su ritmo es irregular, con líneas narrativas que se alargan demasiado y no mantienen una buena conexión entre si (la línea que une a los bastados con la historia de Shosanna es casi invisible), y tiene algunos apuntes bastante innecesarios (algunos repentinos flashbacks que recalcan situaciones más que claras, apariciones fugaces de un narrador que descolocan más que aclarar la situación). Así pues el interés decae considerablemente en algunos tramos y por ende la longitud de la cinta (dos injustificables horas y media) se hace notar bastante.

Es muy llamativo la escasa presencia e importancia de los bastardos, de quienes se supone que habla de la película, y por extensión la sorprendentemente breve presencia del supuesto cabeza de reparto, Brad Pitt. En ocasiones se pierde tiempo presentado a algunos de los miembros del grupo para que después estos no tengan nada más que un par de apariciones anecdóticas. De dichos bastardos hay tres magníficas escenas para el recuerdo (la del bate, la del juego de cartas y la de los italianos), pero sus historias parecen mal ubicadas en gran parte del metraje. Otro fallo destacable es que el tramo final resulta bastante inverosímil: la guardia que lleva Hitler es prácticamente nula y la vigilancia del cine absurda, pues puede pasearse un negro con barras de metal por cualquier parte sin toparse con resistencia alguna y hay un montón enorme de cintas inflamables que no pasarían una inspección superficial. Por otro lado, criticar lo que ocurre en el final sólo porque no es como se conoce en la Historia me parece ridículo: estamos ante una obra de ficción, no ante un documental o una biografía, y el autor cuenta lo que le da la gana.

En conjunto es una cinta atípica, gamberra, divertida, con unos cuantos errores narrativos importantes pero con notable carisma y sobre todo con una puesta en escena ejemplar y algunas interpretaciones de quitarse el sombrero. Es un visionado difícil y que requiere una mente abierta y perdonar algunos deslices importantes, pero sin duda merece la pena.

29-09-09

X-Men Orígenes: Lobezno

Categorías: Cine

 

X-Men Origins: Wolverine, 2009, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 107 min.
Director: Gavin Hood.
Escritores: David Beniof, Skip Goods .
Actores: Liev Schrieber, Huhg Jackman, Danny Huston.
Música: Harry Gregson-Williams.

Valoración:
Lo mejor: Los dos actores principales (Hugh Jackman y Liev Schrieber).
Lo peor: Es notablemente insustancial en guión y puesta en escena.
Mejores momentos: Los créditos iniciales que repasan la vida de los protagonistas hasta el presente.
La nota: Dientes de sable sale en X-Men, pero convertido en un sicario estúpido que ni siquiera habla.

* * * * * * * * *

Sus numerosas críticas negativas, que la ponían incluso peor que a la notablemente fallida X-Men: La decisión final (X-Men 3, vamos), me mantuvieron bien alejado de las salas de cine, pero como siempre la curiosidad me pudo y tranquilamente en casita me lancé a su visionado. Y bueno, comparado con otros riesgos que he corrido esta vez no he salido muy mal parado, pues es un entretenimiento decentillo (incluso ligeramente superior a la citada tercera parte), pero lo cierto es que analizando la cinta con frialdad es evidente que deja mucho que desear.

Potencial había de sobra, pero ni guión ni dirección supieron exprimirlo lo más mínimo. La narración es apática, fría, no tiene garra alguna. Durante todo el metraje deja la sensación de que por fin va a empezar a ocurrir algo, pero en realidad ya está ocurriendo y simplemente no se está haciendo notar. La trama es tan simple que sabe a poco, los personajes tienen tan poco fondo que no despiertan interés y, peor aún, en muchísimas ocasiones cabe preguntarse cuáles son sus motivaciones, por qué esos cambios de lealtades o esas extrañas decisiones de ahora te quiero matar y te persigo por todo el mundo pero cinco minutos después somos uña y carne. La dirección (Gavin Hood) es bastante flojilla y no consigue sacar todo el partido de un presupuesto que le hubiera permitido ser espectacular. Sí, tiene escenas de acción que le dan ritmo, pero son demasiado aparatosas, demasiado rebuscadas, y además no están resueltas con profesionalidad, quedando algo cutres a veces; al menos la escena final en la central nuclear es bastante espectacular.

Sobre los efectos especiales, estos cumplen (citar de nuevo la escena final), pero en muchas escenas, algunas incluso que no son de acción (la aparición de Xavier), parece que están rodadas en una cochera con pantallas verdes, pues los fondos falsos se notan demasiado para una cinta de este calibre, y la verdad es que por ello pierde bastante enteros en el aspecto visual.

Si en conjunto se salva es porque el ritmo no llega a decaer a pesar de no ser una montaña rusa, los actores son muy competentes (en especial la pareja protagonista, Hugh Jackman y Liev Schrieber) y la idea de central es atractiva aunque no llegue a dar nada digno de recordar. Como es muy habitual cabe preguntarse por qué se desperdician tantas películas prometedoras, si de verdad es tan difícil hacer un producto competente.

Ver también:
- X-Men.
- X-Men 2.
- X-Men 3.

02-08-09

10.000

Categorías: Cine

 

10,000 B.C., 2008, EE.UU.
Género: Aventuras.
Duración: 109 min.
Director: Roland Emmerich.
Escritores: Roland Emmerich, Harald Kloser.
Actores: Steven Strait, Camilla Belle, Cliff Curtis, Joe Virgel, Affif Ben Badra, Mo Zinal.
Música: Harald Kloser, Thomas Wanker.

Valoración:
Lo mejor: Visualmente cumple correctamente.
Lo peor: El guión es uno de los peores de la historia del cine, y hace de la película una de las peores de la historia del cine.
Mejores momentos: La lucha final en las pirámides, con algunos planos espectaculares.

* * * * * * * * *

La curiosidad pudo conmigo. De nuevo me lancé al visionado de una película de dudosa calidad por el interés en comprobar si realmente era tan floja o si merecía la pena como espectáculo sin pretensiones. Y la realidad me golpeó duramente. 10.000 es indudablemente una de las peores películas de la historia del cine y su guión merece una mención y un estudio a parte: ¿cómo se puede no ya crear sino dar el visto bueno a algo tan horroroso?

Iba a decir que no se puede echar la culpa totalmente al director, cosa demasiado habitual pues suele ser más visible que el guionista, pero es que el propio realizador es una de las numerosas manos que han perpetrado el libreto. De todas formas, Roland Emmerich hace un trabajo más que correcto tras las cámaras. Sabe aprovechar la espectacularidad que proporcionan los exteriores y los efectos especiales, ofreciendo imágenes bastante impactantes y hermosas; sin embargo el editor (o montador, como prefieran) es sumamente inepto y echa a perder muchas escenas, sobre todo en las conversaciones entre varios personajes, donde las secuencias están construidas de forma caótica, confusa. Pero el guión el gran problema de la cinta. Es un cúmulo de despropósitos tan abismales que resulta incomprensible que en el cine de primera división (gran presupuesto, grandes productoras, autores de cierto nivel) pueda llegar a rodarse. Que sí, que de Hollywood han salido muchas películas malas, pero una cosa es un producto mediocre, facilón, vendible, y otra un engendro tan ridículo como éste; o en otras palabras, una cosa es una cinta flojilla pero entretenida y espectacular y otra un bodrio tan cutre y estúpido que resulta incluso molesto, que parece un insulto deliberado hacia el espectador. Y para colmo es sumamente aburrida. Hay tantas cosas que citar que no sé si seré capaz de unirlo todo de forma coherente.

Empiezo por la narración. Desde el prólogo resulta cargante, redundante, confusa… Pero por razones que se escapan a mi comprensión aparece de vez en cuando en medio del relato recalcando una situación evidente (que los protagonistas están viajando, por ejemplo; ¿de verdad no bastaba con las claras imágenes?) o peor, para añadir ideas y subtramas totalmente incongruentes, como la de la bruja de la tribu, que se pone malita la pobre al pensar que su gente está por ahí perdida. Creo que nunca he visto una narración tan fuera de lugar.

Sobre la trama, no me importa que se base en algo típico siempre que se cuente bien y se muestren buenas ideas, pero 10.000 tiene una historia que podría escribir un niño y sobre ella se montan tonterías insufribles. El pueblecito, el héroe, la princesa, la búsqueda, la aventura, el enfrentamiento contra el enemigo… Todo se forma con clichés primarios que son desarrollados de una forma tan simplona que parece una película de Disney, pero sin calidad alguna y llena de estulticia. Cada paso de la aventura es tan cutre que resulta vergonzoso, y por supuesto hay cosas tan llamativas que merecen la pena destacar: que los egipcios se vayan al lejano norte (mínimo el Cáucaso, aunque no queda nada claro, lo mismo llegan a Siberia) a buscar esclavos, que se recorran tantos kilómetros en un suspiro (y atención a la geografía: de montañas que ni el Himalaya se pasa a selva tropical en un paso, y en otro entran en los desiertos africanos), que para perseguir a los barcos egipcios no prosigan por el curso del río, sino que se adentren en infinitos desiertos…

Sin embargo lo que me resultó más molesto, por infantil y redundante, son las paridas que se montan con las profecías, con cansinos y rebuscadísimos hallazgos de marcas, héroes y destinos, algunos realmente penosos como el del tigre dientes de sable (que sí, que si salvas a un animal salvaje éste se hace tu amigo) o la cicatriz en la mano de la chica, que coincide con la forma de una constelación. Y aquí tengo que meter un spoiler sobre el final (no leas el resto del párrafo si no quieres destriparte la graaaan sorpresa de la película). Cuando por fin parece que va a sorprendernos con un apunte de guión atrevido la cinta cae aún más bajo, aunque a estas alturas parecía imposible: la princesita muere… y la bruja de la tribu, a distancia, la resucita, al parecer usando a un mamut como repetidor de sus poderes. No tengo palabras para describir la escena, y mucho menos para entender en qué cabeza cabe semejante sandez.

Y por supuesto, tratar analizar y criticar la nula lógica y coherencia histórica del relato es perder el tiempo. No hay más que ver a los mamuts (que van en manadas de cientos) empujando piedras en las pirámides, o mejor aún, el que los egipcios den semillas a la tribu protagonista y estos sepan llevar adelante los cultivos sin más ayuda. Y casi se me olvida: ¡hay una mención a que los egipcios probablemente procedieran de los atlantes! La única forma de aceptar todo esto es pensar que es una obra de fantasía, de la cutre pero fantasía.

Los personajes también merecen su análisis personalizado. Tan mediocres, inertes y huecos, tan típicos y predecibles… Sin embargo también hay algo peor que destacar de ellos, y es que la presentación de los mismos es tan torpona que durante el primer tramo de la cinta cuesta muchísimo diferenciarlos, discernir quién es el o los protagonistas principales, quién está hablando fuera de la pantalla o simplemente llevando la escena en ese momento. Parte la culpa la tiene obviamente el guión, que no obtiene una presentación clara y llamativa de los caracteres, pero también cuenta el parecido físico de los intérpretes (potenciado por el vestuario y los peinados –todos van iguales-), los nombres extraños y el flojo doblaje.

10.000 debería haber supuesto la expulsión inmediata de Hollywood de todo el que haya puesto una línea en el guión (según cada fuente varía, pero son bastantes autores). Es inexplicable que una historia que a primera vista espanta por su trivialidad e inmadurez siga adelante, pero es toda una paradoja que finalmente se consiga financiación para un libreto tan indescriptiblemente infame.

En cuanto a los demás elementos importantes de la película, hay puntos a favor y puntos en contra, saliendo algunos bien parados gracias a que es una superproducción de cien millones de dólares (aunque la verdad es que no luce tanto como semejante cantidad de dinero debería lucir). La música juega un papel fundamental pero es de poca calidad, un fallido intento de imitar los sonidos de la familia Zimmer (el tufillo a Piratas del caribe es descarado) que ofrece una partitura repetitiva, simplona y machacona. Los efectos digitales no son extraordinarios pero en general cumplen: en los animales se adivina con mucha facilidad el origen digital, pero se mueven muy bien y la interacción con el entorno es buena, mientras que los planos aéreos de la civilización egipcia son considerablemente complejos y realistas. Y el vestuario, maquillaje y demás atrezo está a la altura del presupuesto.

El casting sin embargo es otro aspecto que falla notablemente. Para empezar, los actores escogidos son penosos, aunque me resulta más destacable la absurda selección física. La tribu protagonista es una mezcla de gente de todas partes del globo: unos tienen rasgos árabes, otros mongoles, otros europeos, otros evidencian un origen afroamericano… y por si fuera poco para igualarlos los ponen en un plan hippie-rastafari que da risa. Qué poco cuidado han puesto en buscar realismo, credibilidad.

10.000 nació con intenciones de ser un taquillazo veraniego, y se puede decir que lo consiguió (270 millones de recaudación es más que suficiente para satisfacer los bolsillos de los productores), pero si llega a ser recordada en el futuro será porque su calidad roza el cero absoluto, porque es un despropósito de proporciones inconmensurables. Hay películas muy malas, más abajo aún encontramos el cine cutre (cine tan torpe, chusquero y amateur que resulta divertido)… y más allá, en un abismo de horrores innombrables, están cosas como 10.000.

30-07-09

La cosa

Categorías: Cine

 

The Thing, 1982, EE.UU.
Género: Ciencia ficción, terror.
Duración: 109 min.
Director: John Carpenter.
Escritores: Bill Lancaster, John W. Campbell (relato).
Actores: Kurt Russell, Wilford Brimley, T. K. Carter, David Clennon, Keith David, Richard Disant, Charles Hallahan, Peter Maloney.
Música: Ennio Morricone.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo, atmósfera opresora e inquietante. Los efectos especiales que dan vida a las criaturas. La música de Ennio Morricone.
Lo peor: Nada destacable.
Mejores momentos: La criatura atacando a los perros, la larga secuencia donde mediante la sangre comprueban quién es humano y quién no.

* * * * * * * * *

Hay quien piensa que La cosa de John Carpenter (The Thing, 1982) es un remake de El enigma de otro mundo (The Thing from Another World, Christian Nyby, 1951), un error bastante comprensible dado que ambas se basan en el relato John W. Campbell. Pero compararlas sigue siendo lógico, pues son dos visiones de una misma idea. Ambas son bastante semejantes en su desarrollo, y su diferencia más notable radica en que la de Carpenter es más visual (la criatura tiene mucha presencia) y tiene el punto a favor de que al jugar con la intriga de los humanos duplicados gana en complejidad. En cuanto a la calidad, la más moderna obtiene una narración más impactante y sobrecogedora, sin menospreciar por ello las virtudes de la anterior.

John Carpenter nos introduce en una atmósfera perturbadora donde la intriga, el terror y la tensión se mantienen con una constancia magistral. La exquisita unión de tres elementos clave es crucial para ello: los personajes y por ende las dudas sobre quién está duplicado y quién no, el aspecto de la criatura, espeluznante, y la música de Morricone, terrorífica y subyugante.

La presentación de los caracteres es somera y muchos de ellos ni siquiera llegan a tener una presencia remarcable, pero se mantienen muy bien ubicados en el relato y cuando la criatura empieza a realizar los dobles se maneja de forma sublime el misterio, el caos y la psicosis en la que se sumergen al no saber quién es quién. En todo momento la duda está presente incluso con el protagonista (el rostro más conocido, Kurt Russell), y se alcanzan algunos impresionantes climax donde no queda otra opción que agarrarse a la butaca y esperar a que se maten entre ellos o emerga la asquerosa criatura mientras el corazón aprieta el pecho y se lucha por apartar la mirada de los acontecimientos.

El monstruo es un prodigio de diseño artístico y efectos especiales. Su apariencia informe es inquietante, sus transformaciones y sus movimientos son acojonantes y su metabolismo escalofriante (atención a las advertencias del médico sobre la facilidad que tendría para invadir la Tierra si saliera de la Antártida). El dinamismo de sus movimientos y fluidos resulta tan realista que produce verdadero asco, con lo que la cinta no es apta para todos los espectadores. Huelga indicar que la calidad de la criatura, sobre todo teniendo en cuenta su antigüedad, es toda una lección para muchos realizadores actuales que se empeñan en dejárselo todo al ordenador, aunque sea evidente que es mejor realizarlo de otra forma (ejemplo: los zombis de Soy Leyenda). No me cabe duda de que es una de las creaciones más aterradoras y geniales que ha dado el cine de terror, al nivel del alien o el depredador.

Aunque hay otros aspectos importantes a la hora de lograr este acongojante ejercicio cinematográfico, como la ubicación de los acontecimientos (un lugar tan aislado y relativamente desconocido, una base tan claustrofóbica) y por supuesto la eficaz dirección de John Carpenter (el ritmo es excelente: la proyección se hace cortísima), tal y como indicaba al principio destacaría un tercer aspecto concreto: la banda sonora de Ennio Morricone. Entre sus obras maestras o genialidades que nos apetezca citar (numerosas), La cosa ocupa para muchos de sus seguidores un puesto especial debido a su peculiar sonido y es sin duda esencial en la creación del ambiente desquiciante gracias a sus melodías chirriantes, rítmicas y estremecedoras.

Sólo una queja le puedo poner, y es un apunte del guión muy forzado y nada creíble: que uno de los dobles se construya una nave en tan poco tiempo y con el poco material que hay a su alrededor. Por lo demás, en general no es lo que se dice peliculón como por ejemplo Alien (por cintar una obra semejante), pero tiene cualidades más que de sobra para ser recordada, para considerarla una cinta de culto y un pequeño clásico de los generos de la ciencia ficción y el terror.

Página siguiente»»

:::warrenelcricon.blogsome.com, 2006:::
No me mangues artículos.