La guerra de las galaxias: Episodio II, El ataque de los clones
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Star Wars: Episode II, Attack of the Clones, 2002, EE.UU.
Género: Acción, aventura, fantasía. Duración: 142 min. Director: George Lucas. Escritor: George Lucas, Jonathan Hales. Actores: Ewan McGregor, Natalie Portman, Hayden Christensen, Christopher Lee, Ian McDiarmird, Samuel L. Jackson, Frank Oz, Temuera Morrison. Música: John Williams. |
Valoración:
Lo mejor: La trama política y bélica es muy atractiva. Cuando se lanza es espectáculo glorioso. Y cómo no: dirección artística y efectos especiales y sonoros deslumbrantes.
Lo peor: Tarda en arrancar, tiene un tono demasiado infantil que resulta molesto en ocasiones (le sobran todas las escenas de R2D2 y C3PO).
Mejores momentos: La batalla de los Jedis, de principio a fin. El combate espacial de Obi-Wan contra el cazador de recompensas.
El plano: Los Jedis medio aniquilados y rodeados de enemigos.
Las frases:
1) Los maté, los maté a todos, ellos están muertos. Y no solo los hombres, sino también las mujeres y los niños. Ellos son animales, y los maté como animales. ¡Los odio! –Anakin.
2) ¡¿Victoria?! ¿Victoria, dices? Maestro Obi-Wan, nada de victoria… Del Lado Oscuro el velo ha caído, las Guerras Clon empezado ya han –Yoda.
El ataque de los clones supuso para muchos fans el reencuentro con La guerra de las galaxias después del fiasco de La amenaza fantasma, pues esta segunda entrega de la saga ofreció un producto de mayor calidad, más coherente y atractivo. La trama mejoraba considerablemente y nos introducía por fin en hechos realmente interesantes, mientras que los personajes adquirían cierta dimensión. Sin embargo desde mi punto de vista a la obra le fallan algunos aspectos que impiden que sea redonda y memorable.
El relato ofrece dos partes bien diferenciadas y de grandes contrastes. La primera narra una historia detectivesca que adolece de cierta falta de ritmo y densidad. Cabe preguntarse por qué una trama tan sencilla se alarga tanto o por qué Obi-Wan es tan lentito sacando conclusiones. Paralelamente a ella se va cimentando la relación romántica entre Padmé y Anakin y ya de paso las inclinaciones del chaval hacia el Lado Oscuro. Dicha relación amorosa resulta también simplona y en ocasiones enervante por su falta de madurez: ¿dónde quedaron esos ágiles, imaginativos y eficaces diálogos entre personajes que disfrutamos en la trilogía original, sobre todo en el triángulo amoroso Luke-Leia-Han? Solamente es digno de recordar aquel comentario de Anakin sobre que el pueblo necesita un grupo de sabios que gobierne eligiendo lo que consideran mejor para la sociedad, diciendo sutilmente que la democracia no va con él.
El segundo tramo de la cinta adquiere mayor intensidad y dinamismo y en él se suceden momentos impresionantes dignos de los mejores instantes de la saga. La trama política que hay de trasfondo, no del todo aprovechada pero bastante interesante, deriva por fin en la apasionante historia bélica que transforma el universo para siempre. Desde que las pesquisas de Obi-Wan le llevan al planeta donde se reúne el enemigo nos sumergimos en el grandioso inicio de las Guerras Clon. La alucinante lucha de Obi-Wan contra Jango Fett en el campo de asteroides (deslumbrantes efectos especiales y sonoros), el espectáculo donde pretenden sacrificar a Padmé, Anakin y Obi-Wan mediante criaturas horrendas y la intrusión de los Jedis que abre las puertas a una indescriptiblemente espectacular batalla te mantienen agarrado a la butaca casi sin respirar, asombrado y emocionado a partes iguales.
Este inconmensurable clímax sin embargo se ve lastrado de forma lamentable por los desvaríos infantiloides de George Lucas (y eso que esta vez en el guión tuvo un colaborador, Jonathan Hales). Llevó a Jar Jar a segundo plano por la presión de los espectadores, pero no rebajó el tono inmaduro y estúpido, sino que lo depositó sobre R2D2 y C3PO, a quienes hace centro de un sin fin de memeces que no hay por dónde coger ni forma de soportar. A eso hay que añadir algún instante tontorrón como el conflicto en la fábrica de droides, más propio de un videojuego, o lo decepcionante que resulta un momento cumbre como el del esperado enfrentamiento entre Yoda y algún enemigo importante (en este caso el Conde Dooku). Pero en qué cojones pensaba Lucas al hacer a Yoda un superhéroe de gran agilidad. La batalla a espadas es histriónica, ridícula y además choca con lo visto en la saga, con lo lógicamente esperado: que lucharan con una combinación de rayos, la fuerza e incluso diálogos inteligentes y manipuladores. Pero mostrar semejante enfrentamiento de forma tan banal y exagerada fue un fiasco notable.
Los efectos especiales y sonoros así como el diseño de los mundos lugares y criaturas siguen siendo brillantes, sublimes, aunque Lucas de nuevo se excede con lo digital (la prueba es que el Yoda informatizado no convence comparado con el muñeco que lo representaba hace treinta años). La banda sonora de John Williams sigue siendo sumamente efectiva pero aquí firma su trabajo menos notable de la saga, pues sólo aporta un tema nuevo realmente destacable (el hermosísimo tema de amor). Y sobre los actores, veo a Natalie Portman y Ewan McGregor más centrados que en el anterior episodio, pero la incorporación de Hayden Christensen, y más un papel tan complejo, denso e interesante deja mucho que desear. El mediocre actor ofrece una interpretación totalmente inexpresiva, no es capaz de mostrar ninguno de los múltiples dilemas y traumas del personaje. Un fallo de casting tan grande en un personaje crucial no es de recibo. Y por si fuera poco el doblaje, que por lo general es bastante flojo, en este carácter falla estrepitosamente, aumentando así las malas sensaciones. Destacaría también la presencia de secundarios de gran carisma que representan muy bien sus personajes, como Christopher Lee, Samuel L. Jackson e Ian McDiarmid.
Rebajando esa carga cómica insufrible, haciendo madurar un poco el producto y equilibrando un poco más la trama estaría sin duda hablando de una secuela del nivel de la saga original, incluso me atrevería a decir que dada las características del argumento probablemente podría haber sido superior a El retorno del Jedi. Pero tal y como está yo la pondría ligeramente por debajo de aquella, siendo sin embargo la única de esta trilogía que me realmente me satisface.
Yo me preguntaba cuando vi la primera “¿qué harán para convertir a este chavalin, este cacho pan en Darth Vader?
La respuesta la tuve en este película: convertirlo en Hayden Christensen. El trauma acabó con él y lo llevó al Lado Oscuro.
Comment by Cubano — 18-06-09 @ 20:27
Qué jodío xDDDD
Comment by Warren Keffer — 18-06-09 @ 21:11