La guerra de las galaxias: Episodio IV, Una nueva esperanza
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Star Wars Episode IV: A New Hope, 1977, EE.UU.
Género: Fantasía, aventuras. Duración: 121/125 min. Director: George Lucas. Escritor: George Lucas. Actores: Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Alec Guinness, Peter Cushing, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew, David Prowse, James Earl Jones. Música: John Williams. |
Valoración:
Lo mejor: La imaginación y tesón de George Lucas por sacar su visión adelante. La maravillosa historia, los míticos personajes, los gloriosos diálogos, la sucesión de escenas que incluso treinta años después siguen resultando hipnotizantes, los revolucionarios efectos especiales y por supuesto la música de John Williams, probablemente la mejor banda sonora de la historia del cine.
Lo peor: Nada, excepto lo comentado en la introducción sobre las ediciones retocadas.
Mejores momentos: Por supuesto, el prólogo, con la inmensa nave del Imperio dando caza a los rebeldes. Y a partir de ahí, prácticamente todo: Moss Eisly, la estancia en la Estrella de la Muerte, la huida (mención especial para lucha contra varios cazas)…
El plano: El Halcón Milenario entrando en la Estrella de la Muerte.
El género: Se mantiene la confusión de que la saga es de Ciencia-ficción por estar ambientada en el espacio y tener naves espaciales. En realidad está mucho más cerca de la fantasía y aventuras.
Errores de traducción: Entre los numerosos errores el más conocido y llamativo es el de denominar al aparato de prácticas que usa Luke (esa esfera flotante que dispara) como los lejanos, en vez del remote (un aparato manejado a control remoto), con lo que el diálogo posterior de Han Solo se hace incomprensible. Hay otros muy conocidos como el cachondeo que se traen ente Jedi/Jedai (corregido a Jedai en las ediciones en DVD), El Lado Oscuro y El Reverso Tenebroso, los parsec como parasegundos, etc.
Las frases:
1) Que la Fuerza te acompañe.
2) Su carencia de fe resulta molesta -Darth Vader.
3) No se ofusque con este terror tecnológico que ha construido. La posibilidad de destruir un planeta es algo insignificante comparado con el poder de la Fuerza -Darth Vader.
4) ¿Quién es más loco: el loco o el loco que sigue al loco? -Obi-Wan.
Una nueva esperanza, aunque mucha gente no se da cuenta, es un relato muy clásico, muchísimo, dentro del género de la fantasía. Es el sempiterno cuento del Bien contra el Mal, la aventura del joven, sus amigos, su mentor y el pueblo oprimido contra el gran tirano oscuro. El desarrollo sigue bastante el estilo habitual de estas narraciones, de hecho podríamos compararlo con El Señor de los Anillos de Tolkien y encontraríamos numerosos paralelismos, algunos incluso tomados más allá de la estructura narrativa (como los pasillos redondos del Halcón Milenario, probablemente inspirados en las casas Hobbits): Luke/Frodo, Obi-Wan/Gandalf, Han Solo/Aragorn, Estrella de la Muerte/Mordor, Moss Eisly/Bree, tropas imperiales/orcos, la Fuerza/el Anillo, etc. Otra inspiración de Lucas, esta más clara, fue la forma de realizar las batallas espaciales. El ataque a la Estrella de la Muerte, con los cazas atacando la trinchera por un lado y el centro de mando siguiendo la misión por el otro, bebe evidentemente de los combates de aviones contra navíos de la 2ª Guerra Mundial (de hecho, otro aspecto que me empuja a defender que esta es una saga de fantasía es que las naves se mueven como aviones y no como naves –es decir, giran como si tuvieran flaps y estuvieran en la atmósfera, y no con cohetes como requeriría la falta de rozamiento-). Leo por Internet que algunas películas del género bélico que sirvieron de inspiracón para esta forma de rodar fueron las desconocidas (al menos para mí) The Dam Busters, Battle of Britain y Dogfights, 633 Squadron.
Pero esta supuesta limitación, este clasicismo del trasfondo de la historia, no impidió que George Lucas orquestara una obra de sorprendente y sobrecogedora imaginación que, como expongo en la introducción, reinventó los géneros de la fantasía y la Ciencia-ficción y reformó por completo la forma de hacer y entender el cine. ¿Cómo lo hizo? Contando la historia con muchísima pasión e inspiración y creando un envoltorio visual fascinante, un mundo desbordante de pueblos, gentes y criaturas maravillosas, y poniendo en él unos personajes sencillos pero muy atractivos cuyos épicos diálogos y aventuras deslumbraron a millones de espectadores. No importaba que fuera evidente que Luke iría a la aventura y se convertiría en héroe, que la princesa sería salvada y que los buenos ganarían, cada paso era y es, aun habiendo transcurrido más de treinta años desde el estreno, un deleite narrativo y visual.
La cinta tiene una insólita capacidad para asombrar escena tras escena. Su ritmo no decae, tiene una estructura narrativa excelente que pone cada capítulo y revelación en su sitio exacto y como indicaba la unión entre la historia y el envoltorio es exquisita. Desde el prólogo, con la mítica entrada del inmenso Crucero Imperial y la presentación intrigante de los personajes, hasta la antológica batalla final el desfile de imágenes maravillosas es casi indescriptible. Destacan Moss Eisly, con sus varios soles y su agresiva mezcolanza étnica (mítica es la presentación de Han Solo en la taberna –inciso: ¡Han dispara primero, joder!-), y las naves del enemigo, de una frialdad impoluta e imponente inspirada en los nazis y los soviéticos que choca notablemente con lo que conocemos de los mundos rebeldes en esta y posteriores entrega (tecnología mezclada en armonía con la naturaleza).
Tan sólo ligeros detalles del guión rechinan levemente, y huelga decir que no hay obra maestra que se libre de tener algún desliz o alguna parte que podría haber sido más lógica de otra manera (y quizá mayor lógica implicaría menor espectacularidad o belleza). Por ejemplo, siempre me ha resultado un poco absurdo que el Comandante de la Estrella de la Muerte (Moff Tarkin) se ría de la Fuerza como algo viejo y místico cuando apenas hace veinte años (y debe de tener sesenta; de hecho su personaje tiene un cameo en La venganza de los Sith) había Jedis por todas partes y además formaron parte activa en las Guerras Clon. Otro ejemplo es que el ataque a la Estrella de la Muerte puede dar la sensación de estar un poco forzado: ¿de verdad unos pocos cazas pueden con semejante mastodonte que además debería tener una flota de cazas muy numerosa? Pero son minucias en un todo antológico.
Del reparto no se puede decir mucho que no se sepa ya. Salvo Alec Guinness y en menor medida Peter Cushing se escogieron actores noveles y desconocidos, algunos incluso no reconocibles tras aparatosas máscaras y disfraces o incluso con la voz cambiada (James Earl Jones era la voz de Vader, mientras que el cuerpo correspondía a David Prowse). Si bien excepto la sobria y misteriosa interpretación de Guinness ninguno ofrece un papel digno de elogio (Hamill cumple porque es tan simplón y jovenzuelo como su personaje), se da uno de esos casos en los que la falta de experiencia se suple con química y carisma. Destaca por supuesto Harrison Ford, que saltó a la fama con su egoísta y cínico pero encantador personaje. Además fue el único que supo o quiso aprovechar el éxito para labrarse una vistosa carrera. De hecho no tardó en enlazar con otra saga que le permitiría meterse en la piel de otro personaje antológico: Indiana Jones.
Como es obvio, obtener esta obra magna no habría sido posible sin que los elementos que la forman fueran perfectos. Lucas además de una gran visión demostró unas insólitas dotes de productor al sacar adelante un proyecto suicida en el que, a pesar de conocidas dificultades de rodaje (tormentas en el desierto, etc.) supo mantener al equipo cohesionado de una forma loable y fue capaz de obtener de cada apartado lo máximo de sí incluso en aspectos que no habían sido apenas explotados en los sentidos que buscaba. Prácticamente todos estos elementos resultaron innovadores y revolucionarios hasta límites indescriptibles: los efectos especiales (donde destaca la figura de John Dykstra) fueron de una complejidad, calidad y espectacularidad abrumadora, el vestuario, los decorados, el maquillaje y por ende la recreación de los lugares y mundos es completísima, indescriptiblemente fascinante y hermosa, y la música de John Williams, llena de temas maravillosos, fue sin duda la gota que faltaba en la mezcla para obtener una obra maestra, una película inolvidable.
Nota: Vader es el segundo del moff Tarkin.
Nota 2: sí, es una estupidez total que la Estrella de la Muerte no vaya con una flota completa de escolta.
Las escenas del centro de mando rebelde durante el ataque a la Estrella de la Muerte recuerdan mucho a la Batalla de Inglaterra y, a mí, también a La batalla de Midway, todos pendientes de las comunicaciones por radio entre los cazas intentando saber qué narices pasa allá.
La vulnerabilidad de la Estrella de la Muerte a bombarderos choca tanto como, en la II Guerra Mundial, la vulnerabilidad de los poderosos acorazados frente a pequeños bombarderos (el Bismarck, el Prince of Wales, el Yamato, cayeron por la acción de pequeñas aeronaves, demasiado pequeñas para sus poderosos cañones de 380, 355 y 456 mm)
Comment by Cubano — 23-05-09 @ 17:28
Sí, el paso de los años le sigue haciendo mucho bien a la película, aunque haya gente que rehúya de ella simplemente porque no tiene tanta acción digital como las nuevas… primero, ¡normal, leñe, eran los 70, y segundo, prefiero antes todas estas aventuras emocionantes con efectos especiales que nunca envejecen y verdadera magia que batallitas palomiteras que pasan de moda a los dos años.
Este Episodio IV es perfecto a todos los niveles: quizás falla únicamente en que la historia ha adquirido mucho más sentido con toda la saga en conjunto, hay conceptos y situaciones que se explican con la ayuda de otras películas de la saga y no por el guión de este Episodio IV por sí solo.
Aun así, todo un clásico inmortal. Una obra maestra.
Comment by Espilberg — 27-05-09 @ 22:17