24-05-09

Eurovisión es cualquier cosa menos música

Categorías: Música

Todos los años se monta un tinglado demencial y se levanta una expectación que me resulta totalmente incomprensible alrededor del denominado Festival de Eurovisión. Este es por definición es un festival internacional de música donde cada país aporta su representante y por votaciones se valora la calidad de la canción y su puesta en escena, y se así determina quién ha gustado a la mayoría, es decir, el ganador. Pero la realidad es bien distinta.

Eurovisión no es un concurso musical. Los artistas que se envían, salvo no muy destacables excepciones, siguen los cánones de los productos musicales más comerciales. Son personajillos prefabricados, cantantes en la línea pop de moda en la época en que se disputa el concurso. Son figuras mediáticas, guaperas, famosetes, parias que lo único de músicos que tienen es una buena voz. Y las canciones son arquetípicas, previsibles, nada atrevidas; no hay innovación, ningún tipo de riesgo artístico. Vamos, que todo lo que se ve en el dichoso concurso carece totalmente de cualidades musicales dignas de mención.

Y por si fuera poco es un circo mediático donde la importancia del representante es nimia, pues las votaciones se hacen a dedo bajo condiciones y parámetros que no incluyen la objetividad y sí amiguismos y politiqueos varios. Cualquiera que lo haya seguido un par de años puede preveer sin problemas numerosos votos y acertar sin mucha dificultad la mayoría de las posiciones. Bueno, cualquiera mínimamente inteligente, y eso parece que excluye al espectador habitual del programa, que año tras año se empecina en verlo con una emoción infantil.

Todos los años se repiten las mismas tonterías, pero últimamente, al menos en España, estas rozan límites surrealistas. Se ven ridículos absurdos e incomprensibles como que se trate de analizar qué ha fallado en la patética canción de Soyara para que el país quedase tan mal, que obviamente no tuvo nada que ver con la misma, pues era tan mala como el resto de la basura presentada, sino que fue una respuesta a las malas prácticas de TVE con las emisiones relacionadas con el risorio este. Y el año pasado quedó claro que los procesos de selección son pura fachada y a la hora de la verdad se elige a dedo: lo del Chiqui Chiqui fue un desliz que nunca más permitirán; una pena, fue un buen intento de sabotaje, una atrevida crítica a lo penoso que resulta el festival. Otras clásicas muestras de patetismo giran alrededor de importantísimos aspectos como si tal cantante es transexual, homosexual o domador de lombrices, sobre cuántas lentejuelas cegadoras llevará la rubia neumática sobre el tanga de leopardo, etc.

¿Cómo puede ser tomado tanto en cuenta un producto tan poco serio, tan irrelevante, tan arcaico y además tan podrido? ¿Qué demonios tiene que resulta tan atractivo? No soy capaz de ofrecer ninguna razón que me resulte lógica. Por favor, dense cuenta ya de que no es más que un Operación Triunfo internacional, un cajón de sastre para tonterías comerciales de escasa o nula relevancia musical.

Un Eurovisión de verdad (o mi visión utópica del mismo) sería un festival donde se enviaran artistas de calidad que representaran la música de cada país, la música tradicional de cualquier zona del mismo aderezada con las fusiones que les vinieran en gana (modernas incluso). ¿Se imaginan que España seleccionara a Kepa Junkera, Acetre o Berrogüetto en vez de pseudo clones lobotomizados sacados de vergonzosos concursos de popularidad? ¿Se imaginan que compitieran con Eleftheria Arbanitaki (Grecia), Kroke (Polonia), Hedningarna (Suecia), Värttinä (Finlandia), Lúnasa (Irlanda), Capercaillie (Reino Unido)…? ¿Se imaginan tal cantidad de grandes genios? ¿Se imaginan que funcionara como promoción de nuevos grupos además de para dar a conocer las joyas musicales de cada región? Pero esto implicaría un cambio radical en cuanto al tipo de espectadores que se pretende agolpar frente al televisor. Ya no sería una masa ignorante, inculta y moldeable, sino una minoría que verdaderamente ama la música. Y no sería rentable. Así pues Eurovisión seguirá siendo un reclamo para mundanos de escasas neuronas, seguirá siendo un esperpento generador de prensa rosa, pero su base no será la música de verdad.

23-05-09

La guerra de las galaxias: Episodio IV, Una nueva esperanza

Categorías: Cine

 

Star Wars Episode IV: A New Hope, 1977, EE.UU.
Género: Fantasía, aventuras.
Duración: 121/125 min.
Director: George Lucas.
Escritor: George Lucas.
Actores: Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Alec Guinness, Peter Cushing, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew, David Prowse, James Earl Jones.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: La imaginación y tesón de George Lucas por sacar su visión adelante. La maravillosa historia, los míticos personajes, los gloriosos diálogos, la sucesión de escenas que incluso treinta años después siguen resultando hipnotizantes, los revolucionarios efectos especiales y por supuesto la música de John Williams, probablemente la mejor banda sonora de la historia del cine.
Lo peor: Nada, excepto lo comentado en la introducción sobre las ediciones retocadas. 
Mejores momentos: Por supuesto, el prólogo, con la inmensa nave del Imperio dando caza a los rebeldes. Y a partir de ahí, prácticamente todo: Moss Eisly, la estancia en la Estrella de la Muerte, la huida (mención especial para lucha contra varios cazas)…
El plano: El Halcón Milenario entrando en la Estrella de la Muerte.
El género: Se mantiene la confusión de que la saga es de Ciencia-ficción por estar ambientada en el espacio y tener naves espaciales. En realidad está mucho más cerca de la fantasía y aventuras.
Errores de traducción: Entre los numerosos errores el más conocido y llamativo es el de denominar al aparato de prácticas que usa Luke (esa esfera flotante que dispara) como los lejanos, en vez del remote (un aparato manejado a control remoto), con lo que el diálogo posterior de Han Solo se hace incomprensible. Hay otros muy conocidos como el cachondeo que se traen ente Jedi/Jedai (corregido a Jedai en las ediciones en DVD), El Lado Oscuro y El Reverso Tenebroso, los parsec como parasegundos, etc.
Las frases:
1) Que la Fuerza te acompañe.
2) Su carencia de fe resulta molesta -Darth Vader.
3) No se ofusque con este terror tecnológico que ha construido. La posibilidad de destruir un planeta es algo insignificante comparado con el poder de la Fuerza -Darth Vader.
4) ¿Quién es más loco: el loco o el loco que sigue al loco? -Obi-Wan.

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Una nueva esperanza, aunque mucha gente no se da cuenta, es un relato muy clásico, muchísimo, dentro del género de la fantasía. Es el sempiterno cuento del Bien contra el Mal, la aventura del joven, sus amigos, su mentor y el pueblo oprimido contra el gran tirano oscuro. El desarrollo sigue bastante el estilo habitual de estas narraciones, de hecho podríamos compararlo con El Señor de los Anillos de Tolkien y encontraríamos numerosos paralelismos, algunos incluso tomados más allá de la estructura narrativa (como los pasillos redondos del Halcón Milenario, probablemente inspirados en las casas Hobbits): Luke/Frodo, Obi-Wan/Gandalf, Han Solo/Aragorn, Estrella de la Muerte/Mordor, Moss Eisly/Bree, tropas imperiales/orcos, la Fuerza/el Anillo, etc. Otra inspiración de Lucas, esta más clara, fue la forma de realizar las batallas espaciales. El ataque a la Estrella de la Muerte, con los cazas atacando la trinchera por un lado y el centro de mando siguiendo la misión por el otro, bebe evidentemente de los combates de aviones contra navíos de la 2ª Guerra Mundial (de hecho, otro aspecto que me empuja a defender que esta es una saga de fantasía es que las naves se mueven como aviones y no como naves –es decir, giran como si tuvieran flaps y estuvieran en la atmósfera, y no con cohetes como requeriría la falta de rozamiento-). Leo por Internet que algunas películas del género bélico que sirvieron de inspiracón para esta forma de rodar fueron las desconocidas (al menos para mí) The Dam Busters, Battle of Britain y Dogfights, 633 Squadron.

Pero esta supuesta limitación, este clasicismo del trasfondo de la historia, no impidió que George Lucas orquestara una obra de sorprendente y sobrecogedora imaginación que, como expongo en la introducción, reinventó los géneros de la fantasía y la Ciencia-ficción y reformó por completo la forma de hacer y entender el cine. ¿Cómo lo hizo? Contando la historia con muchísima pasión e inspiración y creando un envoltorio visual fascinante, un mundo desbordante de pueblos, gentes y criaturas maravillosas, y poniendo en él unos personajes sencillos pero muy atractivos cuyos épicos diálogos y aventuras deslumbraron a millones de espectadores. No importaba que fuera evidente que Luke iría a la aventura y se convertiría en héroe, que la princesa sería salvada y que los buenos ganarían, cada paso era y es, aun habiendo transcurrido más de treinta años desde el estreno, un deleite narrativo y visual.

La cinta tiene una insólita capacidad para asombrar escena tras escena. Su ritmo no decae, tiene una estructura narrativa excelente que pone cada capítulo y revelación en su sitio exacto y como indicaba la unión entre la historia y el envoltorio es exquisita. Desde el prólogo, con la mítica entrada del inmenso Crucero Imperial y la presentación intrigante de los personajes, hasta la antológica batalla final el desfile de imágenes maravillosas es casi indescriptible. Destacan Moss Eisly, con sus varios soles y su agresiva mezcolanza étnica (mítica es la presentación de Han Solo en la taberna –inciso: ¡Han dispara primero, joder!-), y las naves del enemigo, de una frialdad impoluta e imponente inspirada en los nazis y los soviéticos que choca notablemente con lo que conocemos de los mundos rebeldes en esta y posteriores entrega (tecnología mezclada en armonía con la naturaleza).

Tan sólo ligeros detalles del guión rechinan levemente, y huelga decir que no hay obra maestra que se libre de tener algún desliz o alguna parte que podría haber sido más lógica de otra manera (y quizá mayor lógica implicaría menor espectacularidad o belleza). Por ejemplo, siempre me ha resultado un poco absurdo que el Comandante de la Estrella de la Muerte (Moff Tarkin) se ría de la Fuerza como algo viejo y místico cuando apenas hace veinte años (y debe de tener sesenta; de hecho su personaje tiene un cameo en La venganza de los Sith) había Jedis por todas partes y además formaron parte activa en las Guerras Clon. Otro ejemplo es que el ataque a la Estrella de la Muerte puede dar la sensación de estar un poco forzado: ¿de verdad unos pocos cazas pueden con semejante mastodonte que además debería tener una flota de cazas muy numerosa? Pero son minucias en un todo antológico.

Del reparto no se puede decir mucho que no se sepa ya. Salvo Alec Guinness y en menor medida Peter Cushing se escogieron actores noveles y desconocidos, algunos incluso no reconocibles tras aparatosas máscaras y disfraces o incluso con la voz cambiada (James Earl Jones era la voz de Vader, mientras que el cuerpo correspondía a David Prowse). Si bien excepto la sobria y misteriosa interpretación de Guinness ninguno ofrece un papel digno de elogio (Hamill cumple porque es tan simplón y jovenzuelo como su personaje), se da uno de esos casos en los que la falta de experiencia se suple con química y carisma. Destaca por supuesto Harrison Ford, que saltó a la fama con su egoísta y cínico pero encantador personaje. Además fue el único que supo o quiso aprovechar el éxito para labrarse una vistosa carrera. De hecho no tardó en enlazar con otra saga que le permitiría meterse en la piel de otro personaje antológico: Indiana Jones.

Como es obvio, obtener esta obra magna no habría sido posible sin que los elementos que la forman fueran perfectos. Lucas además de una gran visión demostró unas insólitas dotes de productor al sacar adelante un proyecto suicida en el que, a pesar de conocidas dificultades de rodaje (tormentas en el desierto, etc.) supo mantener al equipo cohesionado de una forma loable y fue capaz de obtener de cada apartado lo máximo de sí incluso en aspectos que no habían sido apenas explotados en los sentidos que buscaba. Prácticamente todos estos elementos resultaron innovadores y revolucionarios hasta límites indescriptibles: los efectos especiales (donde destaca la figura de John Dykstra) fueron de una complejidad, calidad y espectacularidad abrumadora, el vestuario, los decorados, el maquillaje y por ende la recreación de los lugares y mundos es completísima, indescriptiblemente fascinante y hermosa, y la música de John Williams, llena de temas maravillosos, fue sin duda la gota que faltaba en la mezcla para obtener una obra maestra, una película inolvidable.

17-05-09

La guerra de las galaxias, de George Lucas

Categorías: Cine

Infinitos escritos, análisis, ensayos, etc. se han realizado sobre la saga más famosa y, sí, por qué no, la más importante de la historia del cine, sobre una serie de películas que marcaron un punto de inflexión en el arte y en el negocio cinematográfico, así que no voy a perder el tiempo indagando sobre el proceso de producción y otros muchos temas relacionados que, aunque fascinantes, ya han sido muy tratados, y voy a ir al grano, a dar mi opinión sobre la trilogía original así como sobre las polémicas nuevas entregas, sobre este fenómeno que forma parte de la cultura popular, que tiene un hueco especial en el corazón de millones de seguidores. Aún así, me apetecía hacer una introducción, así que allá va.

George Lucas cambió la forma de hacer y de vender el cine, pero también la forma de vivir el cine. Con el estreno de La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza en 1977 cambió la concepción de los efectos especiales, la importancia de la música en las películas y fuera de ellas (John Williams popularizó el género de cara al público que no fuera exclusivamente cinéfilo, e influyó en prácticamente todos los autores posteriores), dio un empuje notable al cine de aventuras y, aunque fuera fantasía, al ser space opera también al de ciencia-ficción. Lucas modificó aspectos tan aparentemente nimios como la forma de los créditos (el no tener lista de actores al inicio derivó en un conflicto con la industria del cine). En 1977 el negocio del cine no volvió a ser lo mismo. Se inventó el merchandising desenfrenado, es decir, la creación de todo un mercado alrededor de la película. Figuras, juegos de todo tipo (de mesa, de rol…), escritos paralelos (novelas, cómics…) y cualquier otra cosa que pudiera ofrecer dinero aprovechando el tirón mediático fue desde entonces proclive a ser comercializado. Hoy día este negocio alcanza límites hasta molestos, y hay producciones que prácticamente se realizan con el fin de explotar dicho mercado paralelo. Y en 1977 podríamos decir que también se impuso un cambio notable en los espectadores. A pesar de haber existido numerosos éxitos de taquilla que creaban colas inmensas de espectadores, a partir de La guerra de las galaxias lo que se dice los seguidores, los fanáticos, emergieron como una masa muy influyente. Asociaciones o simples grupos de amigos, convenciones, quedadas, disfraces, coleccionismo… El friki empezó a pegar con fuerza.

La trilogía original, que además fue concebida como la parte final de una saga más amplia, fue sólo el comienzo de todo un universo que creció con el aporte de numerosas publicaciones oficiales (novelas, juegos de rol, comics…). Sin embargo Lucas tardó décadas en atreverse a ofrecer nuevos capítulos cinematográficos, y no fue hasta finales de los noventa cuando se lanzó con las tres películas que narran el inicio de la historia. A pesar de decir en su momento que no realizaría más filmes, ahora se ha enfrascado en un par de series de televisión. Una, la ya estrenada Las guerras clon, es una bobada para críos sin valor ninguno. La otra, que será con actores reales, tardará un poco en llegar y llama más la atención, pero, viendo lo desaprochada que están las nuevas entregas, el poco nivel que alcanzaron, no espero nada llamativo.

Como era de esperar, el estreno de la nueva trilogía levantó pasiones, movilizó a la generación que creció viendo la original y a los que se fueron enganchando después, y medio mundo se volcó de lleno en las películas sin duda más esperadas de la historia. La expectación y la emoción fueron tales que a casi nadie le importó que La amenaza fantasma fuera, hablando claro, una puta mierda (eso sí, todo un especátulo palomitero). El fuego no llegó a apagarse porque por suerte la siguiente entrega mejoró bastante y ofreció algo más cercano al espíritu de la saga, pero aún así el baremo global de calidad de la nueva trilogía es claramente inferior al de la original. Es evidente que Lucas debería haberse dedicado exclusivamente a las labores de producción y haber dejado el guión y la dirección en manos más experimentadas y profesionales.

Quería también comentar un gravísimo error por parte de George Lucas, un fallo artístico inmenso que no sabía dónde ubicar, razón principal por la que he realizado esta introducción: las ediciones retocadas. Cuando la tecnología lo permitió llegó el momento de ver La guerra de las galaxias en DVD con la maravillosas mejoras que ofrece la remasterización de imagen y la remezcla de sonido para obtener el 5.1, el estándar actual. Pero George Lucas fue más allá. Se sacó de la manga una reinvención de su obra, añadiendo escenas, retocando otras, metiendo estúpidos e innecesarios bichos digitales por todas partes y cambiando actores que no era necesario cambiar. ¿Qué pasó por su mente, por qué se empeñó en deformar una obra de arte para añadirle morralla innecesaria? Así, Lucas nos privó de la opción de disfrutar las películas originales con toda la calidad que los medios actuales pueden ofrecer. Las quejas fueron infinitas, pero el fanatismo es el fanatismo, y pocos se resistieron a comprar unas ediciones que parecían iban a ser las únicas (por no decir que los extras eran muy llamativos). Sin embargo Lucas dio un ligero paso atrás y dedició sacar las películas originales a la luz… pero también lo hizo de una forma un tanto polémica: las sacó sin remasterizar, sin puesta a punto. Sí, ahora podemos ver la trilogía original de la forma más fiel a como fue concebida, sin añadidos molestos, pero joder, una remasterización le habría hecho mucho bien. Las Ediciones limitadas traen ambas versiones y están a buen precio, y con ellas cada fan decididirá qué prefiere ver en cada momento, si la versión pulida (la calidad de imagen y sonido es indescriptible), con el punto en contra de que tiene apaños absurdos, o la versión original, con notables limitaciones audiovisuales. Les recomiendo las comparaciones que hay en Zonadvd.com, para que vean las mejoras y las chapuzas que hay (IV, V, VI).

Iré enlazando los artículos a medida que los vaya publicando:

 

Episodio I – La amenaza fantasma
(1999, The Panthom Menace)
Episodio II – El ataque de los clones
(2002, Attack of the Clones)
Episodio III – La venganza de los Sith
(2005, Revenge of the Sith)
Episodio V – El Imperio contraataca
(1980, The Empire Strikes Back)
Episodio VI – El retorno del Jedi
(1983, The Return of the Jedi)

16-05-09

Resistencia (Defiance)

Categorías: Cine

 

Defiance, 2008, EE.UU.
Género: Acción, drama.
Duración: 137 min.
Director: Edward Zwick.
Escritores: Edward Zwick, Clayton Frohman, Nechama Tec (novela).
Actores: Daniel Craig, Liev Scheiber, Jamie Bell, Alexa Davalos, George MacKay, Allan Corduner, Mark Feuerstein, Tomas Arana.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Reparto, dirección, fotografía, vestuario, música, localizaciones… Todo.
Lo peor: Nada, excepto que pasara totalmente desapercibida.

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¿Cómo ha pasado este peliculón desapercibido? ¿Cómo con una estrella en el reparto y un director aclamado ha tenido tan poca repercusión? ¿Cómo una historia tan hermosa y épica, además centrada en la 2ª Guerra Mundial, de esas que tanto gustan a las grandes entregas de premios y al público, tuvo tan poca repercusión? ¿No le dieron suficiente publicidad? ¿La gente se pensaba que era una cinta de acción sin más? Hay cosas que no alcanzo a comprender.

Resistencia narra la odisea de un grupo de refugiados judíos de Bielorrusia que se ocultan en los grandes bosques tanto para sobrevivir como para formar una resistencia armada. Está basada en hechos reales, pero como suele ser habitual no se ha librado de generar alguna controversia, esta vez menor dada su poca repercusión mediática. Se la ha acusado de ensalzar mucho al grupo protagonista olvidando que se les atribuyen importantes matanzas de civiles. Lo cierto es que la cinta trata ese aspecto en un capítulo muy bueno, y se centra además en las ansias de venganza de algunos personajes, pero sin conocer esta historia a fondo no podría decir mucho más.

La base del relato es un amplio grupo de personajes muy bien dibujados. La relación entre los dos hermanos mayores es magnífica, llena de situaciones y escenas de gran intensidad y con grandes conflictos y dilemas. Las sublimes labores interpretativas de Daniel Craig y Liev Schreiber son imprescindibles para dotarles de esa credibilidad y profundidad. Tiene además una gran cantidad de caracteres secundarios de notable importancia que aportan en todo momento algo a la historia, como los numerosos dilemas éticos que van surgiendo (la fina línea que separa la justicia de la venganza, los problemas de una nueva sociedad…) o las relaciones humanas (supervivencia, amor, conflictos de liderazgo…).

El guión es muy bueno, hábil tanto a la hora de describir unos personajes muy realistas y complejos pero con los que es fácil conectar cometan los errores que cometan, como a la hora de desarrollar una historia de supervivencia clásica pero muy eficaz, completa en historias personales y llena de magníficos detalles sobre la difícil odisea que viven. La puesta en escena de Edward Zwick es notable, aunque gana muchos enteros gracias a la brillante fotografía de Eduardo Serra, que exprime los paisajes naturales y la fría y dura belleza del invierno de forma magistral, y a la banda sonora de James Newton Howard, quien sabe empaparse muy bien de la música tradicional judía y aporta unas melodías de violines bellas y a la vez lacrimógenas.

Es una obra de gran densidad, repleta de dilemas y valores, es una obra hermosa y a la vez muy duraque emociona y entristece a partes iguales. Lo tenía todo para triunfar, fue una de las mejores películas del año, pero nadie la vio.

15-05-09

Valkiria

Categorías: Cine

 

Valkyrie , 2008, EE.UU.
Género: Acción, drama.
Duración: 121 min.
Director: Bryan Singer.
Escritores: Nathan Alexander, Christopher McQuarrie.
Actores: Tom Cruise, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Kenneth Branagh, Carice Van Houten, Thomas Kretschmann, Terence Stamp, Eddie Izzard, Kevin McNally, Christian Berkel.
Música: John Ottman.

Valoración:
Lo mejor: Cuando se lanza se palpa la tensión en cada escena.
Lo peor: Tarda en arrancar, sabe a poco y Tom Cruise no da la talla.
Mejores momentos: Desde el atentado en adelante, casi todo.

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No es fácil contar una historia cuyo final se conoce y que ésta resulte no sólo atractiva, sino también intrigante e intensa. Valkiria de Bran Singer solventa bastante bien ese problema, pero desde mi punto de vista le surgen otros.

La narración tarda bastante en arrancar, en centrarse y adquirir fuerza, con lo que su tramo inicial se hace largo y pesado. Sin embargo cuando se lanza (desde que se pone en marcha el atentado) se convierte en un relato que atrapa por completo y mantiene la tensión de forma exquisita. Casi podemos introducirnos en la piel de los personajes y vivir sus dificultades, su euforia mezclada con el terror que transmite la situación, casi llegamos a creernos que Hitler está realmente muerto y nos embarcamos en la no menos difícil tarea de levantar una insurrección en pleno gobierno militar nazi. Y cuando las cosas se tuercen, nos hundimos con ellos hacia un final trágico inevitable.

Pero aunque en su conjunto me haya dejado buenas sensaciones, no puedo quitarme el pensamiento de que la cinta da mucho menos de lo que podría ofrecer, de que desaprovecha un potencial enorme para decantarse por un entretenimiento algo superficial. Únicamente se nos cuenta cómo unos personajes urden un plan y cómo se relacionan entre ellos, pero las tramas políticas son insustanciales y muchos caracteres no pasan de ser un nombre (a ese respecto, algunos no aportan nada: ¿qué sentido tiene la presencia del de Kenneth Branagh, por ejemplo?). Sobre todo en su apática primera hora cabía esperar que la trama de espionaje fuera más densa y compleja, y que la situación social y política tuviera más peso.

La realización es correcta pero no especialmente brillante. Me ocurre lo mismo que con la trama: me da la sensación de que todo está como limitado, simplificado, que podría haberse obtenido una gran epopeya pero se inclinaron por un producto más fácil y sencillo. Sí, el resultado es lo que se espera de buenos profesionales, pero le falta algo, parece una producción muy de manual.

El reparto está lleno de buenos actores que cumplen correctamente (destacan Bill Nighy y Tom Wilkinson), pero falla en el personaje principal: un intérprete tan limitado y aburrido como Tom Cruise no da la talla para un papel tan importante. Una figura con un registro más amplio y con una presencia más carismática le habría hecho ganar enteros a la película, pero es obvio que un reclamo para la taquilla les resultaba más importante a los productores (el póster con su enorme careto es horrible, he preferido usar el otro).

En resumen, Valkiria es un entretenimiento bien confeccionado que atrapa y emociona considerablemente, pero resulta algo irregular en ritmo y poco ambicioso en contenido.

13-05-09

Star Trek 2009

Categorías: Cine

 

Star Trek / Star Trek 2009 , 2009, EE.UU.
Género: Acción, Ciencia-ficción.
Duración: 126 min.
Director: J. J. Abrams.
Escritores: Roberto Orci, Alex Kurtzman.
Actores: Chris Pine, Zachary Quinto, Eric Bana, Leonard Nimoy, Bruce Greenwood, Karl Urban, Zoe Saldana, Simon Pegg, John Cho, Anton Yelchin.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: Tiene ritmo y buenos efectos especiales y sonoros.
Lo peor: Personajes mediocres, actores mediocres, guión inmaduro e insustancial, puesta en escena artificiosa y ruidosa… Y que utilicen a los personajes clásicos para este despropósito en vez de empezar en otra época y con otros protagonistas.
Mejores momentos: El prólogo, con algunos momentos alucinantes como…
El plano: … la tripulante que sale despedida de la nave durante el ataque.
El título: Ya le podían haber puesto un nombre concreto para diferenciarla del resto de la saga, que tenemos que citarla por el nombre del director o el año. Para una vez que hace falta no ponen un subtítulo.
La pregunta: No sé si es un cambio en la traducción o está así en el guión original: ¿por qué las clásicas naves Aves de presa pasan a llamarse Halcones?

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En un principio no esperaba nada de ella, pero como me ocurre en más ocasiones de las debidas mi vena friki me pudo. Los espectaculares avances, las ganas de no quedarme sin temas de conversación en los foros y finalmente las entusiastas críticas me llevaron a rastras al cine. Asistí a la proyección con bastante curiosidad y esperando un digno entretenimiento, una actualización probablemente irrespetuosa con el original pero seguramente espectacular, sin embargo no tardé mucho en darme de bruces contra la realidad (la ridícula presentación de Kirk echa por tierra las buenas sensaciones que deja prólogo, y la cinta no vuelve a remontar). Es lo que en un principio suponía, un producto artificioso, ruidoso, trivial, vacuo, destinado a la masa, al consumo rápido, a engañar con fuegos artificiales a espectadores que ya han olvidado lo que es una trama coherente y atractiva, unos personajes verosímiles y una puesta en escena sólida que busque el espectáculo mediante una combinación de contenido y continente, y no sólo con un continente muy vistoso (o pretencioso, como en este caso y otros tantos en estos años). Star Trek 2009 es mucha parafernalia obtenida a golpe de billete, pero no tiene ni pizca de cine.

El guión es primitivo, insulso, simplista al máximo. La narración carece totalmente de rumbo, la forman escenas apresuradas y apretujadas que parecen sacadas de los peores videojuegos de plataformas. La falta de coherencia y credibilidad (no hay forma de hacer verosímiles a personajes tan críos y estúpidos, ni sus paseos por las naves turnándose en el mando) se agrava por los numerosos agujeros de guión (una nave minera capaz de acabar con las flotas de la Federación y los Klingon, el ilógico destierro de Kirk por parte de Spock –contraviene cualquier norma moral y legal, no hay quien se lo crea viniendo de tal personaje-), las escenas gratuitas (el salto en paracaídas, las criaturas del planeta de hielo, las cutres peleas cuerpo a cuerpo, la ya citada vergonzosa presentación de Kirk…) y las paridas insufribles (todo lo que rodea a Scotty, en especial la escena de las tuberías, y chistes tan infantiles como las manos de Kirk hinchadas).

La trama de fondo (la nave romulana) en principio parece salvable y además se presenta como lo único que guarda algún parecido con la saga clásica, pero no se potencia, porque la idea es centrarse en presentar a los personajes, y como estos son insoportables el conjunto no resulta nada atractivo. Todos los caracteres son infames tópicos andantes con motivaciones forzadas o poco claras (¿qué mueve a Kirk?, ¿cómo entra en la academia y cómo aguanta ahí –atención a cómo se cargan el mítico Kobayashi Maru-?) o muy poco trabajadas (el resto); el único que medio se salva es Spock, y porque le dedican mucho metraje. En cuanto a las interpretaciones, Eric Bana rescata a un malo caricaturesco con su carisma y buen hacer (alguien así de impresionante tenían que haber contratado en Némesis para hacer de villano) y el cada vez más interesante Karl Urban es el único que consigue hacer algo reconocible a su personaje, pero toda la chavalería muestra notables limitaciones y, lo que es peor, un carisma nulo: Chris Pine (Kirk) me da hasta pena, Zachary Quinto (Spock) carece totalmente de dotes de interpretación, como ya demostró en la cada vez más quemada Héroes, y casi todos los demás no pueden ocultar que provienen de comedias tontas (especialmente molestos y patéticos son Simon Pegg –Scotty- y Anton Yelchin –Chekov-). Indicar también que la aparición de Leonard Nimoy, aunque medio se justifique por la trama, no es más que un tramposo enlace y cebo para los viejos trekkies.

Star Trek 2009 tampoco me parece nada destacable como superproducción de acción y entretenimiento, sino todo lo contrario, es prácticamente un esperpento. Su realización es hipertrofiada, con una fotografía saturada de movimientos, colores y brillos y un montaje caótico hasta resultar mareante (sentarse en las primeras filas debe de ser una tortura). En cuanto al estilo, se ha optado por acción trepidante sin escenificación, es decir, mucho rayito y explosiones pero nada de contenido, más en la línea de Star Wars que en la de Star Trek. Cualquier otra película de la saga tiene batallas espaciales mucho más interesantes (en especial La ira de Khan, Primer contacto, Aquel país desconocido e incluso la denostada Némesis), pues tienen un guión que relata algo consistente.

Y dos aspectos que no esperaba que me defraudaran lo han hecho de forma notable. Uno es la música de Michael Giacchino (una joven promesa que llevo tiempo siguiendo), que inesperadamente suena rutinaria, fría, impersonal y algo machacona; por si fuera poco el tema principal que se inventa para sustituir al viejo es anodino, vulgar. Y para mi enorme sorpresa ha sido una música bien recibida por los espectadores poco dados a atender a este elemento. El otro es el diseño interior del Enterprise, que se limita a ser un puente de mando blanco y brillante (que no me gusta nada de nada), un pasillo y medio y unas salas de máquinas infinitas y horrendas. Por cierto, ¿por qué ese empeño en rodar muchas escenas en naves industriales? Le quita realismo, parece que se les acabó el dinero (que por lo general luce bastante bien) y se fueron a un polígono a rodar. 

Los guionistas se las apañan para crear una realidad alternativa desde la que podrán dirigir la nueva etapa de la saga hacia donde se les antoje. La verdad es que no lo entiendo, no entiendo por qué cogen los personajes originales y los reinventan. Para eso lo lógico es empezar desde cero, en cualquier época que les venga en gana (mejor tras las demás películas y series, pues así tendrían un universo muy completo como base y además no se arriesgarían a pifiarla con las líneas narrativas). Además, el parecido con la saga en estilo, forma y contenido es totalmente nulo, con lo que me pregunto por qué demonios no hicieron una película que no se llamara Star Trek. Pero ya se sabe que el dinero es quien manda, y una franquicia nueva es arriesgada, les resulta más fácil tomar algo que ya tiene prestigio. Y no les importa destruirlo, me temo, con tal de engrosar los bolsillos. No soy lo que se dice un trekkie y aún así me siento estafado.

Star Trek 2009 me resulta, lo mire por donde lo mire, notablemente innecesaria y notablemente fallida. Ha tenido una recepción comercial que en cierta manera era esperable, pero no hasta el punto de tener incluso muy buenas críticas, críticas que no alcanzo a comprender. Como ha gustado mucho, las secuelas ya están en marcha.

07-05-09

Star Trek: Némesis

Categorías: Cine

 

Star Trek: Nemesis, 2002, EE.UU.
Género: Acción, Ciencia-ficción.
Duración: 116 min.
Director: Stuart Baird.
Escritores: John Logan, Rick Berman, Brent Spiner.
Actores: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, Brent Spiner, LeVar Burton, Michael Dorm, Marina Sirtis, Gates McFadden, Tom Haden, Ron Perlman, Nina Meyer.
Música: Jerry Goldsmith.

Valoración:
Lo mejor: Vestuario, decorados, efectos especiales. Ritmo correcto y buenas escenas de acción.
Lo peor: La historia, su desarrollo y su resolución son una lista interminable de tópicos. El villano y su intérprete no dan la talla.
Mejores momentos: La batalla espacial, impresionante.

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Star Trek: Némesis, la película número diez (la cuarta de la nueva generación), llegó cuando la franquicia estaba renqueando por su desgaste. La serie Enterprise no estaba funcionando, principalmente porque son muchos años ya repitiendo la misma fórmula y también porque, según dicen, no estaba a la altura (opinión personal: cómo de mala tenía que ser para estar por debajo del nivel de Voyager y La nueva generación…). Star Trek nunca ha sido una saga para el gran público (eso quieren cambiarlo con la versión de J. J. Abrams, que por contra seguramente será poco respetuosa con la saga), pero sus películas funcionaban relativamente bien, más que nada porque tenían un público fiel y un mercado secundario muy rentable (DVDs y productos de merchandising). Salvo el fiasco de Star Trek: La última frontera (la quinta parte) tanto en el aspecto artístico como en el de taquilla, todas las entregas recaudaban el doble de su presupuesto sólo con la proyección en los cines. Pero Nemesis llegó en estos tiempos difíciles, y como apenas recuperó los costes realización y no dejó muy buena huella en los trekkies, por suerte o por desgracia sirvió, junto al final antes de lo esperado de Enterprise, para forzar por fin un punto y a parte en la franquicia. La renovación de la fórmula se ha hecho realidad este año, y su resultado está por ver prácticamente cuando escribo este artículo: ¿servirá el Star Trek de J. J. Abrams no sólo para relanzar los resultados económicos sino también para revivir una saga ya bastante envejecida y muy exprimida?

Volviendo a Némesis, cuando la vi el año de su estreno no me satisfizo en absoluto, y eso que las demás películas, salvo la aburridísima La nueva generación y la infame La última frontera, me resultan sumamente entretenidas. Pero en un segundo visionado tengo que admitir que no llega a ser lo que se dice mala, pero también es cierto que no tiene nada que permita recordarla tras la proyección y posee numerosos elementos que dejan malas sensaciones.

Dos son sus problemas principales. El primero es que su historia no convence. Las tramas de conspiraciones políticas resultan poco creíbles y muy forzadas, algunos apuntes de guión dan risa (penoso el truco barato de localizar al enemigo con los poderes telepáticos) y el villano se presenta fatalmente descrito y mal interpretado (un casting no puede permitirse fallar tan estrepitosamente en un personaje clave). El segundo es el abuso de los tópicos, de clichés tan viejos y previsibles que provocan vergüenza ajena. En ese sentido el clímax final, que se sucece junto y tras una batalla espectacular (de las mejores vistas en la saga), es infantil, primario. Las peleas absurdas (ridículo el enfrentamiento entre Riker y el segundo del villano, esa especie de orco bajo cuya máscara se encuentra Ron Perlman), las tontadas como la cuenta atrás, la cutre falsa muerte de un personaje, etc. resultan sorprendentes por su torpeza y su visión tan limitada y arquetípica.

Si la salvo de la quema es porque resulta un visionado bastante entretenido. Su aspecto visual es arrebatador, destacando especialmente por ser mucho más oscuro de lo que suele ofrecer la franquicia. El vestuario y los decorados son magníficos, el maquillaje muy bueno y los efectos especiales son espectaculares y ofrecen una batalla espacial digna de elogio. En cambio un aspecto defrauda donde antes nunca lo había hecho: la música de Jerry Goldsmith es rutinaria y cargante, al contrario que en sus demás aportaciones para estos filmes.

En global Némesis es un producto bastante inofensivo: molestan ligeramente algunos de sus elementos pero en conjunto funciona correctamente como entretenimiento, como cinca de CF-acción para pasar el rato. La pega principal es que su público seguro es bastante exigente y el ocasional no se va a enganchar a una serie con un capítulo tan poco carismático y previsible, así que se puede considerar que es una entrega fallida y un final mediocre e insustancial para la tripulación de la nueva generación.

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