The Host
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Gwoemul, 2006, Corea del Sur.
Género: Misterio, acción. Duración: 119 min. Director: Joon-ho Bong. Escritores: Chul-hyun Baek, Joon-ho Bong, Won-jun Ha. Actores: Kang-ho Song, Hie-bong Byeon, Hae-il Park, Du-na Bae, Ah-sung Ko. Música: Byeongwoo Lee. |
Valoración:
Lo mejor: Toda aparición del monstruo. La música, con mucha mayor fuerza que las propias imágenes.
Lo peor: Es muy irregular, con tramos bastante aburridos. El director desaprovecha partes con mucho potencial. El humor está muy mal encauzado. La mitad del reparto da risa, problema agravado por un doblaje que parece de cachondeo.
El título: Ya es cansino que no traduzcan algunos títulos o que además les añadan coletillas en nuestro idioma, y también que los que traducen suelan ser completamente inventados, pero que me parta un rayo si entiendo cómo demonios nos traen la película a España con el título en inglés cuando es coreana. ¿Quién está tras esta política tan cutre y lamentable?
Mejores momentos: Cualquier aparición de la criatura, en especial la primera, la que sucede en el parque atestado de gente.
Producción surcoreana de misterio y acción (la gente usa la etiqueta de terror muy a la ligera) que tras una carrera fulgurante por numerosos festivales menores de cine caló entre el público y su buena recepción creció rápidamente, llegando a estar entre las más taquilleras en muchos países durante algunas semanas. Tanto crítica como público conectaron de desigual manera, viendo unos una película estupenda y otros una cinta flojilla que no merece tanto revuelo. Un servidor se encuentra en el segundo caso.
The Host resulta especialmente interesante por estar muy alejada de los cánones del más que exprimido cine de misterio y terror hollywoodiense. Es una propuesta fresca y original, aunque promete más de lo que finalmente ofrece. La realización es bastante correcta pero contiene demasiados planos que parecen haber sido sacados de un libro de “cómo ser director en dos semanas”, quitándole en ocasiones realismo en favor de un forzado toque intelectual que se me antoja algo pretencioso (esos planos de la lluvia que gritan “mira que bueno y gafapasta soy”). Sin embargo no es un gran lastre en comparación con el ritmo irregular, el mediocre desarrollo de la historia y ese burdo y mal ubicado sentido del humor, que se ve además agravado por un doblaje que parece hecho para un programa tipo El informal.
Son las apariciones del monstruo las que dan carisma a la cinta. Su fantástico diseño, la calidad de los efectos digitales (encargados a la famosa Weta, la de El Señor de los Anillos) y lo fascinante de cada una de sus incursiones salvan con creces el desinterés que rodea a las aventuras de la ridícula familia. Por si fuera poco la música que acompaña a las imágenes es espléndida, otorgando al conjunto una expresividad mucho mayor de la que tendría sin la partitura de Byeongwoo Lee. Muchas escenas se salvan por su sorprendente labor.
Recomiendo su visionado a espectadores ávidos por probar nuevas cosas, por huir de convencionalismos, pero para quien esto escribe no es más que una cinta muy inspirada pero mal construida, ya fuera por inexperiencia o torpeza.