Transformers
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Transformers, 2007, EE.UU.
Género: Acción, fantasía. Duración: 144 min. Director: Michael Bay. Escritores: Roberto Orci, Alex Kurtzman. Actores: Shia LaBelouf, Megan Fox, Josh Duhamel, Tyrese Gibson, Rachael Taylor, Anthony Anderson, Jon Voight, John Turturro. Música: Steve Jablonsky. |
Valoración:
Lo mejor: Que Michael Bay va directo a buscar la espectacularidad, y además lo hace sin importarle que no haya guión, con lo que no resulta un intento de aparentar más de lo que es (como le pasó con La isla). Y sobre todo, que la película se ríe de sí misma sin tapujos.
Lo peor: El guión no existe, los diálogos son lo más simple posible, los personajes son cascarones, el tono de película para adolescente es excesivo y cansino a veces, la realización es rutinaria y la música machacona.
Mejores momentos: La lucha contra Scorponock, los Transformers escondiéndose alrededor de la casa del protagonista e intentando no hacer ruido.
La frase: El nivel de feromonas indica que el joven quiere aparearse con la hembra.
Michael Bay es uno de los directores y productores más ricos y poderosos de Hollywood, cuya posición debe a una buena vista comercial y a unos pocos éxitos notables como La Roca (su mejor película), Armageddon (estúpida pero espectacular) y Dos policías rebeldes (penosa, pero arrasó en taquilla y fue seguida por una secuela más penosa aún). Sin embargo, su visión del arte cinematográfico es bastante pobre, limitada a unos esquemas muy simples, lo que le ha llevado a estrellarse cuando ha dirigido proyectos más ambiciosos, o sea, cuando hizo películas en teoría en plan serio, como Pearl Harbour, insufrible intento de realizar otro Titanic, o La isla, donde pretendió realizar cine de Ciencia-Ficción inteligente y, cuando el flojo resultado no caló porque no era tan entretenida como sus cintas más alocadas, echó las culpas a los actores en vez de admitir que no sabe crear cine de calidad, sólo espectáculo vacuo. Por cierto, está produciendo un remake de Los pájaros. Sí, la de Hitchock. Ya me imagino a los animales explotando en bolas de fuego.
Cuando comenzó la campaña de publicidad de Transformers, con esos tráileres alucinantes, la cinta me resultó atractiva de inmediato. Esperaba otra producción súper espectacular tipo Armageddon o La Roca, donde el guión resulta irrisorio pero eso no impide que cumplan con creces como entretenimiento pasajero del que disfrutar en un buen cine. Con más de ciento cincuenta millones de presupuesto y todo el énfasis puesto en la recreación de los robots de la forma más asombrosa posible y en realizar en batallas por doquier, Transformers ha cumplido con mis esperanzas contando además con un aliciente nada esperado, una vena cómica con destellos de auto-parodia desternillante.
Siendo realistas, Transformers tiene un guión paupérrimo, incluso se podría decir que éste no existe, o mejor aún, que Bay sabía que no era necesario y prescindió de él, ya fuera sabiendo o sin saber que no tendría buenas críticas pero gustaría a muchos espectadores. Los personajes están dibujados esquemáticamente (y los actores jóvenes son flojísimos), los diálogos son insustanciales, limitados a sentencias de pocas palabras, y el desarrollo de la trama es convencional y sin sorpresas. Pero también son personajes que alegran la vista y funcionan como núcleo imprescindible de una aventura muy entretenida, y por si fuera poco hay alguno divertidísimo, como el miembro del S7 (John Turturro), una caricatura absurda que sólo podría funciona en una cinta tan poco seria como ésta, mientras que los diálogos son chistes constantes, cuya carencia total de inteligencia se suple gracias a que el número de bromas hilarantes es altísimo y además el humor mantiene el mismo tono en todo momento sin perder fuelle.
En cuanto al ritmo, es apabullante e impresionante, pero podría haberse mejorado un poco. Los Transformers con diálogo tardan mucho en aparecer (excepto esa especie de Jar Jar Binks que habla como los Gremlins y a quien más de uno odiará desde su primera escena), saliendo algunos muy mal parados, como Megatrón, que no tiene presencia alguna pese a ser el malo de la función. Hay un tramo innecesario, pesado y alargado sin razón, aquel de los ligoteos entre los protagonistas adolescentes, pero fuera
de ese leve bajón Michael Bay sabe incluir escenas de acción aquí y allá que evitan que la tensión decaiga mientras se llega al o los clímax importantes. Por ejemplo, la lucha con Scorponok en el desierto es intensa y los planos aéreos impresionantes. Cuando hace acto de presencia la batalla cumbre, llevada a la ciudad sin lógica alguna más allá de buscar el espectáculo que ofrece romper coches y edificios, dicha confrontación mezcla bastante bien la aparatosidad de las escenas caóticas con los momentos bien planificados. Panorámicas y movimientos circulares habituales del director exprimen al máximo unos efectos especiales y sonoros perfectos, consiguiendo una batalla en la que te agarras a la butaca de la impresión o aplaudes de emoción. Como dice un extra cuando llegan algunos robots a la Tierra, esto es cien veces más flipante que Armageddon.
Su tono de producto para adolescentes y las carencias tan descaradas de un guión lleno de insensateces donde no hay una sola pizca de inteligencia no la hacen una obra apta para todos los paladares. Transformers únicamente será disfrutable para el que espere nada más que lo que la cinta ofrece sin engañar, sin pretenciosidad alguna: un espectáculo visual inigualable aderezado con un humor directo y facilón y unos actores atractivos. No es una buena película, pero vaya si vale una entrada de cine. Y más de una.
El chaval (no me acuerdo ahora del nombre) también lo hace muy bien. Él y Turturro están geniales. El resto de los actores… en fin… como que pintan poco, más allá de lucir nombre o físico.
Y, vale, Megatrón no aparece apenas y, desde luego, está muy desaprovechado (jo, me hubiera gustado ver su cañón de fusión versión cómic en el cine) pero su primera frase es genial, echando la culpa a Starscream de todo, para variar.
Comment by Cubano — 11-07-07 @ 10:04
Realmente, no se podiía sacar mucho de una línea de juguetes. Aunque cuando uno se sumerje en el origen de esta y su trayectoria, se da cuenta que la compañía japonesa Takara, que creó este concepto de juguete para que lo vendiera por todo el mundo en los 80 la poderosa Hasbro americana, tendría mucho más que aportar a esta película, Desgraciadamente, la estética de su robots made in japan se diluye en esos engendros mecánicos sin gracia. Es una pelicula made in USA, como dejan claro sus heroicos soldaditos y todo ese desfile de estereotipos de estas pelis, desde el político afectado, a la informática rebelde o los afroamericanos coñones. Al menos, el tono de comedia chufa lo hace más pasable. Al final, han hecho como con Godzila, se han empeñado en interpretar a su manera algo que no inventaron ellos y que, francamente, no hacía ninguna falta.
Comment by Nachomon — 24-07-07 @ 13:02