Hans Zimmer - Pirates of the Caribbean: At World’s End
| Hans Zimmer - Pirates of the Caribbean: At World’s End
Género: Banda sonora original Año: 2007, Walt Disney Records Valoración: |
Tercera y quizá no última entrega de la exitosa franquicia de piratas encabezados por un ya mítico Jack Sparrow. Hans Zimmer lleva de nuevo las riendas de la banda sonora original, y por fin ha conseguido realizar algo digno de mención. Por primera vez en lo que llevamos embarcados en esta polémica y decepcionante aventura musical el alemán se esmera hasta el punto de ofrecernos una interesante variedad temática, aportando en bastantes ocasiones sonidos que, aunque no siempre son de alta calidad, sí se apartan del tono monocromático, redundante y ruidoso que venía construyendo. Como es habitual, suple su falta total de conocimientos sobre la orquesta (únicamente sabe manejar los sintetizadores) con la ayuda Nick Glennie-Smith y Blake Neely, además de contar con varios artistas más (¡casi una decena!) aportando música adicional.
A pesar de la larguísima duración de la película la edición de la banda sonora no sobrepasa los cincuenta y seis minutos. Sin embargo, no parecen haberse perdido partes que se distancien de lo que se ofrece aquí, y de ser más larga quizá se habría recaído demasiado en la repetición de temas, así que considero que el disco que tengo entre manos presenta correctamente las distintas etapas musicales que acompañan a la fallida cinta (ver crítica).
Es una pena que Zimmer y compañía no se desligaran completamente de los temas principales de la saga e iniciaran su construcción desde cero, pues sus apariciones son las que impiden que este trabajo se acerque a un nivel de gran calidad, y eso que el error recurrente de elegir sonidos demasiado comerciales y modernos que no son los más adecuados para la categoría de la cinta también lastra esta obra. Por lo demás, todos los sonidos obtenidos dejan bien claro que se les ha dedicado mucho más tiempo y esfuerzo que el que produjo las mediocres entregas anteriores. La música ya no suena a remezcla, sino a composición real bien plasmada en el disco y en la película.
La función da comienzo con Hoist the Colours, un corte que recuerda en cierta manera al impresionante inicio de Los teleñecos en la isla del tesoro (BSO superior a ésta, sin duda), con unos coros masculinos y rudos seguidos por la aparición de una voz infantil. El siguiente paso nos lleva a Singapur, uno de esos múltiples tramos de la cinta que son demasiado largos. En él Zimmer elabora un tema de acción habitual y previsible en el que los aportes orientales apenas lo hacen entretenido.
En At Wit’s End nos lleva a inhóspitos y helados confines con un corte clásico de sintetizador. Se presenta por primera vez la melodía más acertada que Zimmer ha obtenido en la trilogía, unas notas de teclados bellas e intensas a las que recurre varias veces a lo largo del filme con muy buenos resultados. Este tema es largo y varía constantemente, inclinándose hacia el trágico tema de Davy Jones, recurriendo a crescendos con grandes coros…
En Multiple Jacks la película cae en un largo receso de cine casi experimental con un evidente tono cómico. Zimmer se adecua al momento con unas sonoridades que aportan muy bien el toque de humor aderezado con el surrealismo del instante. Por su notable alejamiento de las fórmulas típicas de la saga me resulta uno de los momentos más interesantes del disco. A continuación, Up is Down mantiene la comicidad habitual de las películas, siendo un tema donde el tono aventurero está bien elaborado (hacían falta más momentos así y menos electrónicos).
I See Dead People in Boats tiene dos partes bien diferenciadas. La primera funciona como atmósfera intrigante, mientras que la segunda se gira hacia el drama, uno de los registros donde mejor se mueve Zimmer, donde obtiene de los sintetizadores temas de gran fuerza pero también de profunda emotividad. En concreto éste no es muy destacable, pero funciona correctamente. El siguiente tema, The Brethren Court, no aporta nada nuevo. Uno de los segmentos cómicos más utilizados, adornado con tenues coros demasiado vistos.
Como ocurrió en Dead Man’s Chest (El cofre del muerto), hay algún tramo en el que para recalcar alguna situación concreta se recurre a versiones de música ya conocida. Si en aquél caso se recurrió a un toque circense, en éste se homenajea el cine del oeste, reinterpretando a Ennio Morricone en el corte Parlay. Lo cierto es que veo completamente fuera de lugar el homenaje en el filme, pues recurrir de forma tan drástica a este humor es más propio de producciones tipo Aterriza como puedas o Scary Movie. Una de las mejores muestras del enorme desgaste de la saga.
Calypso es el plato fuerte de la banda sonora. Si bien en la película no es una trama muy bien llevada y la aparición de la diosa no da mucho de sí (excepto para un clímax de acción exagerado y aburrido), Zimmer se explaya a gusto creando un tema grandioso, de coros inmensos, apoteósicos, envueltos eficazmente en distintas melodías de intensidad creciente. Le sigue otro corte impactante, What Shall We Die For, si bien sólo sus instantes finales son dignos de mención, pues el resto está para crear ambiente.
El tramo final del álbum es el menos interesante, ya que la cinta recurre a la acción aparatosa y ruidosa y la música es otro elemento más en el galimatías. I Don’t Think Now Is the Best Time, Drink Up Me Hearties y One Day son temas largos, de constantes cambios de ritmo; sus sonoridades son particularmente monótonas, siendo los tres iguales: un conglomerado de los temas principales de la saga, todos más o menos horribles y repetidos en demasiadas ocasiones. Lo único salvable son las breves apariciones de la bella melodía que describía más arriba, cuyo mejor momento se oye en One Day a partir de los dos minutos y cuarenta segundos.
En una valoración global, la trilogía, a pesar de haberse cerrado con una composición bastante recomendable, deja un sabor entre agridulce e indignante. El esfuerzo llega tarde y no es precisamente digno de ser alabado con entusiasmo o ubicado en la categoría de obras de Hans Zimmer para recordar en el futuro. La saga se va, sea para siempre o para más tarde, dejando como legado un tema principal horrible, artificial y machacón, usado reiteradamente hasta resultar molesto, y tres bandas sonoras originales de las que dos de ellas son para el olvido (la primera fue un auténtico atentado contra el arte, la segunda mejoró pero para apenas merecer un aprobado). Más o menos como las películas, todo se ha quedado en una producción comercial donde se ha echado más dinero que esfuerzo artístico con el fin de engrosar aún más las arcas de los productores. Y tanto a las bandas sonoras como a las películas les ha ido muy bien en ese aspecto, pues se han convertido en fenómenos adorados por las masas.
2. Singapore - 3:40
3. At Wit’s End - 8:05
4. Multiple Jacks - 3:51
5. Up is Down - 2:42
6. I See Dead People in Boats - 7:09
7. The Brethren Court - 2:21
8. Parlay - 2:10
9. Calypso - 3:02
10. What Shall We Die For - 2:02
11. I Don’t Think Now Is the Best Time - 10:45
12. One Day - 4:01
13. Drink Up Me Hearties - 4:31
Total: 55:50