La joven del agua
Lady in the Water, 2006, EE.UU.
Género: Fantasía, misterio. Duración: 110 min. Director: M. Night Shyamalan. Escritor: M. Night Shyamalan. Actores: Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Jeffrey Wright, Bob Balaban, Sarita Choudhury, Cindy Cheung, M. Night Shyamalan. Música: James Newton Howard. |
Valoración:
Lo mejor: La dirección de Shyamalan, los actores (en especial Giamatti), los personajes.
Lo peor: Carencias en el ritmo y la constante sensación de que la historia se inventa sobre la marcha.
Mejores momentos: Muchos: las apariciones de la criatura enemiga, las escenas en la ducha, la revelación sobre el pasado de Cleveland. Y sobre todo, la revelación sobre el futuro del escritor, Vick.
Shyamalan ha cogido un cuento que se inventó para relatar a sus hijos y le ha dado una envoltura más adulta y trascendental, llenando el relato de ideas y emociones como son la desesperación de la humanidad, la soledad, la fe y la esperanza, la aceptación de la muerte, la importancia de la familia (presente o desaparecida)… El resultado es un conglomerado de ideas sostenidas por un imaginativo cuento que se desglosa poco a poco durante el metraje (intentando dosificar la información y el misterio) donde el público debe ir con la mente muy abierta y aceptar todo lo que la imaginación de Shyamalan quiere mostrar para poder seguir a los personajes en esta fábula tan atípica. El film más cercano por temática y estilo que se me ocurre es Big Fish, de otro director genial, Tim Burton; solo que Shyamalan, como siempre, es mucho más tenebroso.
Pero también estamos ante una película muy irregular, construida sobre un guión que avanza a trompicones, como si desarrollara la trama sobre la marcha. Shyalaman tiene la suficiente técnica como para realizar una presentación exquisita del lugar y los personajes, expandiendo su aparición por el metraje de forma impecable y dándoles vida propia; igualmente, maneja bastante bien el rimo narrativo, aunque no tanto como en sus otras producciones, pues se dejan notar algunos baches. Pero la historia que envuelve a los personajes parece reinventada según avanza la función. La idea de mostrar su propia mitología poco a poco para no saturar de información es correcta, pero está muy mal empleada. Según van pasando las secuencias parece como si cada nuevo elemento de la fábula se acabara de añadir, repercutiendo así en el ritmo, que avanza como por capítulos, y la credibilidad, que se ve socavada porque cada dos por tres mete un giro que resuelve de forma bastante simplona (se pasa bastante intentando confundir con los personajes clave para la salvación de la ninfa).
También he de admitir que este artista no ha estado tan hábil tras las cámaras como en otras ocasiones. Sí, sabe darle una forma única a la historia gracias a su forma de rodar, pero aún así le ha faltado mucha garra en secuencias importantes, como la resolución, que resulta bastante insípida, y otros clímax. Igualmente, en mi más humilde opinión creo que se ha excedido con los jueguecitos de desenfoques y cámara esquiva-personajes, pues no consigue otorgar a muchos de esos planos sensación alguna, ya que hay momentos en los que la cámara no muestra nada, sólo un borrón o una nuca. En sus demás trabajos, y en gran parte de éste, cuando maneja así la cámara obtiene una sensación muy concreta, una atmósfera perfecta, pero aquí ha estado un poco torpe en ocasiones. Y tampoco ha estado muy fino en la utilización de la música: el tándem Shyamalan/Newton Howard no ha ofrecido un recital tan maravilloso como al que nos tienen acostumbrados, fallando en la relación música/imágenes en varias secuencias, como por ejemplo en el final.
En cambio, sí ha logrado muy bien un aspecto que me sorprende viniendo de un autor tan serio: ha desarrollado un sentido del humor muy peculiar, con varias autoparodias y referencias picantes para con la crítica que tan poco favorable le ha sido en sus últimas producciones.
Pero lo mejor de la película son los personajes, cada cual más original y extraño; simpáticos, misteriosos, entrañables (sobre todo el protagonista, con una excelente, como siempre, interpretación de Giamatti, y la alegre esposa del escritor interpretado por Shyamalan)…
Para terminar quiero mostrar mi constante sorpresa y frustración al ver cómo la crítica (y gran parte del público) fulminan sin miramientos y con criterios desacertados la labor de este genio: La joven del agua ha sido tildada de increíble, absurda… Pero vamos a ver, señores críticos: si van a ver una película de fantasía, ¿qué es lo que esperan encontrarse? ¿Por qué Shyamalan no es tan bien tratado como Tim Burton, otro que realiza cuentos originales, arriesgados y con estilo inigualable?