Contact, 1997, EE.UU. Género: Drama, Ciencia-Ficción. Duración: 153 min. Director: Robert Zemeckis Escritor: Carl Sagan (novela, historia), James V. Hart y Michael Goldenberg. Actores: Jodie Foster, David Morse, Geoffrey Blake, William Fichtner, Matthew McConaughey, Tom Skerrit, James Woods.
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Valoración:
Lo mejor: Guión, dirección, fotografía, interpretaciones…
Lo peor: Exceso de metraje y sentimentalismo facilón alrededor del personaje de Ellie.
Mejores momentos: Las apariciones el excéntrico millonario. Los dos lanzamientos por el artefacto.
La frase: La primera regla de un gobierno derrochador: por qué construir una cuando puedes tener dos por el doble de precio.
Cuidadísima producción que narra desde un hiperrealista ámbito científico y social el contacto con una civilización extraterrestre. Supondrá probablemente una decepción para quien espere un producto típico de acción y Ciencia-Ficción, pues estamos ante un drama social de grandes proporciones, lento, intimista con los personajes y grandioso en las repercusiones que trae el contacto en la sociedad.
La exquisita puesta en escena huye de artificios como escenas de acción o abuso de efectos especiales para centrarse en dar total credibilidad a la remota pero muy esperada por algunos posibilidad de que ocurra dicho suceso, pero no escatima en recursos a la hora de mostrar grandes multitudes congregadas por el evento, o las bellas imágenes del espacio y la reconstrucción digital del artefacto, elementos que forman parte imprescindible de la narración y no alardes de medios.
La fotografía es excelente, diría que lo más destacable tras el guión y el papel de Jodie Foster. Siempre fiel a la decisión de emplear planos medios, no desatina en ningún instante, no importa el número de personajes que haya en ese plano. También funciona correctamente cuando ha de mostrar la situación desde perspectivas aéreas (las multitudes). El montaje está bien empleado, pues no se pierde cuando el número de personajes con diálogo se eleva. Es moderado, sin cambiar cada dos por tres; el director mantiene siempre el enfoque centrado en Ellie pero sin que el resto de personajes ni la narración se dispersen. La música no me convence aunque Alan Silvestri es un gran compositor: destaca tan sólo un tema principal que está empleado reiteradamente, y llega un momento en que cansa; es obviamente elección del director el uso que le dé a la música, y aquí se excedió con la sintonía acaramelada de Ellie.
El reparto es muy completo y elegido con atino, y la interpretación de Jodie Foster es intensa pero comedida, apasionada pero creíble. Da el toque final a un personaje que, sin ser un alarde de complejidad, resulta muy atractivo, humanamente creíble y con el que es fácil simpatizar. El resto de personajes tienen poca presencia, y he de admitir que con algunos se cae en tópicos muy habituales (jefe ambicioso cerrado de miras, militar obsesionado e intransigente), pero tanto guión como dirección tienen siempre el control y no se pierden en topicazos y concesiones a la narración esquemática o fácil.
El guión, basado en una novela de Carl Sagan, no sé hasta qué punto es fiel al original, y aunque lo sea bastante probablemente la novela abarque mucho más, sea más compleja y completa. Pero el producto final es, sobre todo, poco habitual en el cine, pero también es muy acertado en la composición de las repercusiones del trascendental evento, del desarrollo de toda la trama a partir de ahí, del personaje de Ellie… Tiene algunas partes especialmente llamativas (me encanta el excéntrico millonario), otras emotivas, muchas frustrantes (malditas religiones, siempre entorpeciendo el desarrollo social y científico; malditos jefes cerrados de mente…). También tiene algunas cosas que podrían haber estado más pulidas, como lo que ya he mencionado de algunos caracteres demasiado típicos, que aunque no resultan dañinos para el relato podrían haber dado mucho más de sí, haber enriquecido una película coral como esta en otro aspecto más.
Sólo tengo dos quejas notables. Primero, quizá hay un exceso de metraje, sobre todo en la parte de Ellie joven y algunos otros breves pasajes (alguna conversación intrascendental, un epílogo demasiado simplón…), aunque ni con esta posible carencia ni el ritmo sosegado la película se hace larga pese a su abultada duración. Y segundo, la desacertada decisión de incluir a un Presidente de EE.UU. real (Bill Clinton, que era el que había en esa fecha) en la película, con las consecuentes limitaciones a la hora de rodar e introducir su parte. Quizá se buscó acercar la película todo lo posible a la realidad, pero se podría haber empleado un actor y un nombre falso, porque los complicados montajes que realiza Robert Zemeckis para concluir las escenas en las que el mandatario está presente repercuten en la narración, ya que no quedaron bien resueltas (planos esquivos para no mostrar al doble, montaje con reiterados planos a la TV, planos superpuestos notables…). Una decisión errónea, y no comprendo cómo se complicaron tanto la vida y se jugaron el resultado artístico por ello.
Tendría otra queja, pero exclusiva del ámbito personal. El guión es tan fiel reflejo de la sociedad que la situación está invadida de forma persistente por personas incompetentes, por flipados… y sobre todo por la siempre molesta iglesia, con demasiado poder y pocas buenas ideas (y proclive a fanatismos peligrosos, uno de los peores males de siempre en la Humanidad). Hay momentos en los que me tiro de los pelos por la falta de sentido común, la persecución de ideales obsoletos y que haya personas con tanto poder como para inducir sus limitadas ideas en la evolución social, política y científica: Ellie no cree en Dios, por lo tanto no es elegida para la misión… Pero no se tiene en cuenta si los otros candidatos creen en Buda, Ra o Yoda. Habrá quien diga que no es incompatible la creencia religiosa y la ciencia (cada uno puede creer en lo que quiera, obviamente), pero la primera nunca debería pisar o entorpecer a la segunda, y está claro que no son complementarias en ese sentido de ninguna forma.