X-Men
X-Men, 2000, EE.UU.
Género: Fantasía, drama, acción. Duración: 104 min. Director: Bryan Singer. Escritor: Bryan Singer, Davir Hayter. Actores: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Ian McKellen, Anna Paquin, Halle Berry, Famke Janssen, Rebecca Romijn. Música: Michael Kamen. |
Valoración:
Lo mejor: Va directo al grano, no pierde ni un minuto.
Lo peor: Sabe a poco en todos sus aspectos (personajes, trama, acción, espectacularidad, música…).
Mejores momentos: Los dos primeros prólogos, tan breves como intensos. La pesadilla de Lobezno y el posterior accidente.
Las frases: 1) -¿De verdad salís con estos trajes?
-¿Qué prefieres? ¿Licra amarilla? Lobezno y Cíclope.
2) Mujeres, niños, familias destruidas tan sólo porque nacieron diferentes a los que tienen el poder. Magneto.
3) -Tormenta, fríelo.
-Eso, un relámpago hacia un enorme conductor de cobre. ¿No vivís en un colegio? Lobezno y Magneto.
4) Eres un fraude. Si fueras tan honrado estarías tú en ese trasto. Lobezno a Magneto.
El error de montaje: Mística, disfrazada como Hombre de Hielo, sale al colegio por el ascensor que da al sótano, pero es después cuando aparece abajo. Las escenas están cambiadas de orden, y no hay nada que indique un montaje no lineal.
El error de traducción: Ese extraordinario metal no atraviesa todo tu cuerpo, ¿verdad? Magneto a Lobezno en el tren. Sobra el no.
Pese a su cortísima duración, la historia va directa al grano. Tras varios prólogos anidados, que lejos de desviar la atención o aburrir presentan muy bien algunos personajes, la trama se desarrolla a un ritmo muy correcto, teniendo siempre preferencia los personajes sobre la acción. Además de trabajar bien los caracteres, el guión les confiere eficaces diálogos con los que sostener las relaciones entre ellos (recién iniciadas en algunos casos). La proyección va desvelando de forma equilibrada las sorpresas que guardan no sólo los personajes (Xavier y Magneto fueron amigos, el esqueleto de Lobezno…), sino también las que depara el argumento (el plan de Magneto).
Aunque el presupuesto era bastante limitado, lo que se nota en escenas de acción sencillas, muy comedidas para los tiempos que corren, probablemente esto incluso haya resultado beneficioso en el producto final, pues obligó a buscar más fuerza en los diálogos y situaciones, lo que otorgó una mayor fuerza narrativa a las partes más activas. Tanto el clímax en la estación de tren como el de la estatua de la Libertad ofrecen intensidad y dramatismo en buenas dosis, y sólo cae en algunos momentos ante el efectismo comercial de introducir escenas muy exageradas y vistosas pero faltas de realismo y casi insostenibles incluso en una historia bastante fantástica como ésta, como son las luchas de Lobezno y Mística (donde se exageran los poderes de la mutante), y luego del mismo contra Dientes de Sable, donde la cámara sigue de forma “moderna” pero poco interesante las piruetas imposibles de Logan.
Los efectos, sean digitales o no, en general cumplen, siendo en algunos casos algo destacables (por ejemplo, la transformación del senador en agua es magnífica), aunque algunas veces quedan un poco vulgares, como los rayos blancos de la máquina de Magneto sobre New York.
El apartado interpretativo se salda con éxito, ya sea por la labor de veteranos magníficos como Ian McKellen o Patrick Stewart, como en la de las nuevas promesas (Famke Janssen, Hugh Jackman) y los jóvenes prodigios (Anna Paquin).
A la banda sonora original le falta garra, quedándose como un producto complementario de escasa relevancia. Al parece Michael Kamen tuvo problemas con su labor, que resultó muy alterada en el producto final.
La segunda entrega resulta igual de buena pero es más grande y larga, con lo que el regusto de que podían haberlo hecho incluso mejor (historia más grande, más y mejores personajes, mejor tratamiento de los temas sociales y políticos) es menor. Lástima que la tercera entrega fuera una mediocre forma de cerrar una interesante trilogía.
Me queda una duda relativa a los poderes de algunos mutantes. Aunque estamos ante una saga de fantasía, hay cosas que quedan demasiado poco explicadas, como las transformaciones de Mística. Podemos suponer que sí, que las moléculas de su cuerpo adoptan incluso las características de la ropa… pero, ¿es capaz de crear una pieza mecánica, que se separa de su cuerpo y encima funciona, como el teléfono móvil que se guarda en el helicóptero y se funde con su cuerpo al transformarse a su forma normal?